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Martes, 14 Julio 2020

Audio que asegura que fallecimientos por otras causas se ‘pasan’ por COVID-19 está lleno de información falsa

Por Laura Rodríguez Salamanca

Esta desinformación combina, además, las afirmaciones engañosas de un político italiano, una frase de Bill Gates fuera de contexto y una receta casera que ya desmentimos.

Hace un par de semanas un lector nos pidió verificar un audio con el que se difunde, a través de WhatsApp, que en Colombia se están haciendo pasar pacientes que mueren por diferentes causas por muertes de COVID-19. En esta información además se invita a no dejarse practicar las pruebas, evitar ir a hospitales y clínicas y documentar lo que en éstas ocurre para denunciar ‘la farsa’ del coronavirus. Pero el audio incluye mucha información falsa.

“Hola, qué tal amigos, les habla un curita de barrio. Un cordial saludo. Quiero comentar con ustedes algunas conclusiones muy preocupantes a las que he podido llegar después de todo este tiempo de hacinamiento obligatorio en nuestras casas. Ha llegado por las redes, han llegado algunos mensajes, no se identifican. Un [mensaje] parece ser de un hombre costeño por su acento que dice que a Colombia se le exige el 30 por ciento de su población”, dice un hombre al principio del audio.

Este inicio de por sí genera dudas respecto de la veracidad de la información que se compartió. Como expusimos en un explicador y en un video, los audios falsos se caracterizan porque se inician con un saludo cercano o familiar y usan un tono amable, pero no permiten identificar al autor y no precisan la fuente de la información que comparten. 

La mayoría de las afirmaciones del audio son opiniones o frases imprecisas y, por tanto, no nos fue posible chequearlas. Por ejemplo, el autor dice que “un [mensaje] parece ser de un hombre costeño por su acento dice que a Colombia se le exige el 30 por ciento de su población. que muera en este tiempo de cuarentena”. Pero no explica quién lo dice o con base en qué argumentos lo hace. 

También sostiene que “una señora [en redes sociales] dice que se está haciendo las pruebas en todas partes y que en la prueba ya va el virus del coronavirus”. Pero, de nuevo, no precisa quién lo dijo y por qué razón lo hizo. De hecho, ya verificamos dos audios falsos con los que se compartió información de este tipo en Barranquilla y en Pitalito, Huila.

Entonces, en Colombiacheck, seleccionamos y verificamos las afirmaciones susceptibles de chequeo en las que sustenta su denuncia el supuesto “curita de barrio”. La mayoría son falsas.

“Como lo denunciaba el diputado italiano, donde dice que el 80 o 90 por ciento de los casos de muertes en Italia por el supuesto coronavirus no fueron por eso, fueron por otras causas, y dijeron todos murieron de coronavirus (sic)”
 

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Hicimos una búsqueda avanzada en Google para identificar a qué diputado se refería el autor del audio. Encontramos que esta denuncia la hizo Vittorio Sgarbi, del partido Forza Italia, en su intervención del 25 de abril ante la Cámara de Diputados de Italia. “Los datos del Instituto Italiano de Salud Pública dicen que el 96,3% murió por otras patologías. 25.000 muertos de un ataque al corazón, cáncer y otras patologías. ¡25.000 personas no murieron de coronavirus en Italia!”, dijo el político. 

Sin embargo, sus palabras fueron calificadas como falsas por nuestros colegas de Animal Político, porque “aunque sí existe el estudio del que habla Sgarbi, ninguno de los datos que dio en su discurso son ciertos. De hecho, están sacados de proporción, de contexto y mal analizados”. 

El Instituto Italiano Superiore di Sanitá publicó un estudio el 23 de abril, fecha en la que la OMS reportó 25.085 muertes [la cifra que señaló Sgarbi] por el nuevo coronavirus. Pero la muestra de la investigación fue de 23.188 muertos en Italia. Entonces, desde el principio la afirmación del político es errada. 

Además, como se explica en el artículo, el estudio no reporta las razones de la muerte de los pacientes, sino “las patologías que los pacientes fallecidos por COVID-19 tenían previo a contagiarse de SARS-CoV 2, las comorbilidades”. 

¿De dónde sale entonces el 96,3 por ciento que menciona el diputado? El estudio solo pudo hacerse a 2.041 de los 23.188 pacientes, pues el resto no tenía información sobre las enfermedades previas. De esta cifra, según la investigación, el 3,6% no tenían comorbilidades, pero 14,4% de ellos tenía una comorbilidad, 21,1% tenía dos comorbilidades y 60,9% tenía tres o más comorbilidades.

Entonces, como señalaron nuestros colegas, citando al medio de verificación bosnio Raskrinkavanje, “Sgarbi con toda probabilidad, llegó a su porcentaje al sumar el porcentaje de personas con comorbilidades [las tres últimas cifras] en una muestra de aproximadamente 2.000 personas. No consideró la muestra completa para la que se realizó la investigación”. 

Además escribieron: “esta no es la primera vez que [Sgarbi] desinforma con respecto a la pandemia: en ocasiones anteriores ha publicado en redes sociales burlas hacia las medidas de prevención para el Covid-19”.

“Ya publican en las redes que el coronavirus no es tan mortal. Cada vez hay más estudios en donde demuestran eso”

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Esta desinformación se originó en las declaraciones de otro italiano: Alberto Zangrillo, quien trabaja en el área de cuidados intensivos del Hospital San Raffaele de Milán. Este médico dijo el 31 de mayo en la televisión pública italiana que el “el virus, prácticamente, desde el punto de vista clínico, no existe más”.

Sin embargo, de acuerdo con RT, la subsecretaria del Ministerio de Salud de Italia, Sandra Zampa, respondió a sus declaraciones: “si la situación ha mejorado es gracias a las medidas de contención tomadas por el gobierno”. Además, llamó a “no confundir a los italianos, fomentando comportamientos arriesgados desde el punto de vista de la salud”. 

Las palabras de Zangrillo también suscitaron la reacción de la Organización Mundial de la Salud. Michael Ryan, director ejecutivo del Programa de Emergencias Sanitarias de la organización, dijo durante la conferencia de prensa del primero de junio: "debemos ser excepcionalmente cuidadosos para no dar la sensación de que de repente, el virus por su propia voluntad ahora ha decidido ser menos patógeno. Ese no es el caso en absoluto”.

“Muchos médicos, virólogos… gente especialista en el tema dice que eso se puede tratar incluso en casa con aspirina, jugo de limón, vaporizaciones con eucalipto, anticoagulantes, para eso la aspirina, en fin, antibióticos (sic)”

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En el especial ‘Mentiras y verdades sobre el Coronavirus’ hemos desmentido muchas de estas curas y tratamientos caseros, pues no existe evidencia científica de su efectividad

Como se lee en el apartado de preguntas y respuestas de la OMS: “aunque algunas soluciones de la medicina occidental o tradicional o remedios caseros pueden resultar reconfortantes y aliviar los síntomas leves de la COVID-19, hasta ahora ningún medicamento ha demostrado prevenir o curar esta enfermedad. La OMS no recomienda automedicarse con ningún fármaco, incluidos los antibióticos, para prevenir o curar la COVID-19”.

De hecho, como lo hemos escrito en varios artículos, los antibióticos no sirven para curar la COVID-19 porque esta enfermedad es producida por un virus, no por una bacteria. Algunos, como la Azitromicina, se han usado para prevenir sobreinfecciones por baja de inmunidad, pero aún falta evidencia.

“Bill Gates lo ha dicho: hay que reducir la población del mundo, y él está contribuyendo con eso con sus vacunas”

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Como lo explicamos en otro chequeo en el que citamos a nuestros colegas de AFP, este tipo de desinformaciones surgieron al sacar de contexto las afirmaciones de Gates en una charla TED de 2010.

“Hoy en día hay 6.800 millones de personas en el mundo. Deberíamos llegar a los 9.000 millones. Si hacemos un muy buen trabajo en nuevas vacunas, salud y salud reproductiva, podríamos reducir eso en tal vez 10 o 15%, pero mantendremos una tasa de crecimiento [demográfico] de alrededor de 1,3", dijo el multimillonario para explicar cómo lograr la neutralidad de carbono. 

Con esto, si se analiza en contexto, el magnate se refería a una reducción del crecimiento de la población mundial, no a una reducción de la población. El aumento “seguiría siendo positivo”, escribieron los verificadores.


“Salen los gobernadores, los alcaldes, anunciando un nuevo caso, otro nuevo caso, pero pocas veces anuncia cuantos han salido ya libres”  

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Al consultar los reportes diarios del Ministerio de Salud o las alocuciones diarias de Iván Duque se puede ver que se mencionan los casos nuevos, pero también el número de pacientes que se recuperan a diario. 

Además, de las frases anteriores, el supuesto “curita de barrio” nombra tres casos poco precisos [sin nombres o edades para poder consultar por cada situación específica a las IPS o entidades territoriales] de pacientes a los que “no los dejaron ver de la familia y de una vez [los llevaron] al crematorio. Todos, según el autor del audio, murieron por otras causas [infartos o deficiencias renales] y los cremaron porque era coronavirus. 

Sin embargo, consultamos a un asesor de la oficina de prensa del Ministerio de Salud sobre esta situación y nos compartió la última versión (#5) del protocolo de manejo de cadáveres por COVID-19, que es de cumplimiento obligatorio en todo el país. De acuerdo con estos lineamientos, no solo se creman los cadáveres con pronóstico confirmado de COVID-19. Esto con el propósito de prevenir contagios en el personal que manipula cadáveres, teniendo en cuenta la existencia de pacientes asintomáticos. 

“El riesgo de contagio al personal que ejecuta autopsias o procedimientos de tanatopraxia y la probabilidad de diseminación de la enfermedad por la manipulación de cadáveres no se conoce, pero (...) puede ser alto, teniendo en cuenta que, en ausencia de la aplicación de un método de diagnóstico masivo, todo caso debe considerarse potencialmente positivo. Por tanto, los cuerpos de personas fallecidas con diagnóstico confirmado, sospechoso o probable de SARS-COV-2 (COVID19), debe realizarse con la mínima manipulación posible”, dice el documento. 

Los casos confirmados son aquellos que se determinan a través del examen de laboratorio, “independientemente de los signos y síntomas clínicos”.  Los sospechosos son aquellos que tienen infección respiratoria aguda grave, que requieren hospitalización, pero no tiene otra etiología (causa de la enfermedad) que explique completamente el cuadro clínico. Y los probables son los casos sospechosos en los que la prueba de laboratorio no se realizó o su resultado no es concluyente 

En ese sentido, es posible que se incineren cadáveres sin confirmación de COVID-19. La lógica del lineamiento es que es mejor incinerar un cadáver y luego confirmar que no tenía COVID-19 que dejar de hacerlo y luego confirmar la enfermedad porque esto pondría en riesgo al personal. 

Como dice el lineamiento, “los fallecidos sin confirmación de negatividad para COVID-19 por PCR, deben ser considerados como casos sospechosos hasta que se demuestre lo contrario, para efectos de manejo de cuerpo y extremar medidas de EPP [equipo de protección personal]”. 

Así las cosas, calificamos como falso el audio con el que se difunde que se están haciendo pasar fallecidos por diferentes causas por muertos por COVID-19. La información que se difunde está llena de datos falsos, de imprecisiones y de interpretaciones erradas fuera de contexto de la disposición de cadáveres. 

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Miércoles, 28 Julio 2021

Vacuna contra COVID-19 no produce un efecto similar al cáncer ni causa esterilidad

Por Gloria Correa

Las afirmaciones de un investigador canadiense, quien malinterpretó unas publicaciones sobre las vacunas, son la fuente de esta desinformación.

Un portal en Facebook realizó una publicación  sobre las vacunas de ARNm contra COVID-19, en la que se aseguraba, entre otras cosas,  que “las inyecciones Covid provocan en el organismo un efecto similar al cáncer, pues hacen que las peligrosas proteínas de pico se reproduzcan sin control (...)”.

captura de pantalla publicación con etiqueta falso

Pero se trata de otra desinformación sobre estas vacunas difundida por grupos y portales anti-vacunas en redes sociales y páginas web, para desalentar la vacunación.

En el portal de Facebook que publicó tal desinformación señalaron como fuente a Natural News, pero este es un sitio web de medicina alternativa cuyo fundador, Mike Adams, es un norteamericando de ultraderecha, quien difunde teorías conspirativas y desinformación sobre la pandemia, como lo han identificado colegas verificadores de Politifact.

Publicaciones con contenido similar sobre las vacunas de ARNm y las proteínas espiga han circulado en diferentes idiomas en el último mes (1, 2,3, 4, 5 , 6) siendo verificadas y desmentidas por colegas de la International Fact Checking Network (IFCN) de la que hacemos parte como AFP Factual, Newtral, Maldita, Fact Check, Reuters Fact Check, APP Fact Check, entre otros. 

A continuación lo que encontramos en Colombiacheck sobre esta publicación:

El investigador canadiense que originó la desinformación

“Y esta información es el resultado de investigación científica real expuesta por un reconocido inmunólogo viral llamado Byram Bridle...”, señalan en la publicación de Facebook que estamos verificando. 

Byram Bridle, sí es un inmunólogo, profesor asociado de la Facultad de Veterinaria de Ontario de la Universidad de Guelph en Canadá. El pasado 27 de mayo, Bridle fue entrevistado por una emisora canadiense, en el programa On Point, donde hizo múltiples y controvertidos señalamientos sobre las vacunas contra COVID-19.

En la entrevista hizo varias afirmaciones como: “Cometimos un gran error. No nos dimos cuenta hasta ahora... Pensamos que la proteína de pico era un gran objetivo antígeno, nunca supimos que la proteína de pico en sí misma era una toxina y era una proteína patógena. Entonces, al vacunar a las personas, inadvertidamente las estamos inoculando con una toxina”.  Esta frase ha sido utilizada por las viralizadas publicaciones para desinformar sobre las vacunas. 

Pero a pesar de que estas frases sí son de Bridle, este tergiversó y distorsionó las conclusiones de otras publicaciones como explicaremos a continuación. 

La agencia de noticias Reuters lo contactó para verificar lo que dijo, pero este les respondió que no estaba aceptando compromisos con los medios. Un portavoz de la Universidad de Guelph, donde Bridle trabaja, recalcó a noticias AFP que las opiniones de los investigadores que trabajan en la institución no reflejan la postura de la universidad y señaló: “La  universidad anima encarecidamente a cualquier persona que pueda vacunarse a que lo haga”.

El “estudio japonés” que citó Bridle es un reporte técnico

Bridle afirmó en la entrevista radial que había tenido acceso a un “estudio” de la Agencia Japonesa de Productos Farmacéuticos y Médicos (PMDA, por sus siglas en inglés), según él no publicado y secreto, el cual demostraría que la seguridad de la vacuna contra COVID-19 de Pfizer/BioNTech no fue evaluada correctamente. 

Pero el "estudio" en realidad es un reporte técnico y no es secreto, se puede tener acceso aquí

Al revisar dicho reporte en Colombiacheck evidenciamos que muestra los resultados de investigaciones hechas en el laboratorio y en ratas (no en humanos) con componentes de la vacuna de Pfizer como son los nanolípidos (NLP) para evaluar cómo se distribuían en los diferentes órganos de las ratas luego de la inyección, pero en ningún momento concluyen que se acumulen en algún órgano o que puedan causar daños y tampoco evalúan la proteína pico de la que trata la desinformación que estamos verificando.

Maki Yamaguchi, portavoz de Pfizer, recalcó a AFP Factual: "El documento forma parte de la presentación de datos realizada por Pfizer a la Agencia Japonesa de Productos Farmacéuticos y Dispositivos Médicos (PMDA) para su revisión”, antes de que el biológico fuera aprobado en dicho país.

El profesor Amane Koizumi, del Instituto Nacional de Ciencias Naturales de Japón, también consultado por AFP, confirmó que el documento japonés da cuenta de un estudio de biodistribución de la vacuna en ratones.  Como señalamos previamente muestra los resultados de estudios en los que se evaluó cómo se distribuían componentes de la vacuna de Pfizer en el cuerpo de ratones.

Malinterpreta una investigación de Harvard

Bridle también citó un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Harvard y publicado en la revista Clinical Infectious Disease. En la entrevista aseguró que la investigación era una "prueba clara de que la vacuna provoca coágulos de sangre, sangrado, problemas cardíacos y daño cerebral”.

Sin embargo, David Walt uno de los autores de dicho estudio, explicó a Reuters: "Bridle está tomando nuestros resultados y mal interpretandolos por completo".  

Walt y sus colegas analizaron las sangre de 13 personas que recibieron la vacuna de Moderna y encontraron que 11 de ellos tenían niveles detectables de la proteína pico del nuevo coronavirus al día siguiente de la vacunación, lo que demostraba que el cuerpo estaba produciendo la proteína, según lo previsto para este tipo de vacunas contra COVID-19. Esas proteínas disminuyeron en las semanas siguientes y no se detectaron después de la segunda dosis.

Walt concluyó sobre los hallazgos del estudio: “Esto se debe a que los individuos desarrollaron anticuerpos para eliminar (la proteína) de la sangre, creando una respuesta inmune exactamente como se diseñó la vacuna. Las pequeñas cantidades medidas en la sangre de las personas vacunadas no eran tóxicas. El mensaje más importante es que se han administrado más de 400 millones de dosis de la vacuna de ARNm con consecuencias graves insignificantes. Es increíblemente seguro”.

Alfredo Corell , profesor de Inmunología en la Universidad de Valladolid le aclaró a Newtral que aunque la investigación detectó la proteína S o pico en la sangre de los vacunados, “se trata de una concentración transitoria de apenas unos días”.

Así ni el reporte técnico japonés ni la investigación de Harvard de los que habla Bridle respaldan las desacertadas afirmaciones sobre las vacunas de ARNm contra COVID-19 que han difundido las viralizadas publicaciones.

Proteínas S, pico o espiga que se produce tras la vacuna no es tóxica

En la publicación de Facebook también señalan erróneamente: “Se ha comprobado que las proteínas de pico ingresan al torrente sanguíneo y circulan durante días después de la inyección, luego se acumulan descontroladamente en hígado, bazo, glándulas suprarrenales, ovarios, etc., generando letales efectos adversos”. 

Pero no hay evidencia que respalde tales supuestos efectos tóxicos o letales de las proteínas pico. Las vacunas de ARN mensajero, ARNm, como la de Moderna o Pfizer buscan que el cuerpo fabrique la proteína espiga, S o pico del nuevo coronavirus, a partir del fragmento de ARN que se inyecta, con el fin de que el sistema inmune la reconozca como “extraña” y produzca anticuerpos o defensas contra ella. Así el sistema inmune queda listo para atacar al nuevo coronavirus en caso de un futuro encuentro con este, como lo señalamos en un explicador sobre cómo funcionan estas vacunas. 

De ese modo con la vacuna no se inocula directamente la proteína pico como intentan señalar en las viralizadas publicaciones. Y en las diferentes fases de investigación clínica de estas vacunas (Pfizer, Moderna)  se evaluó tanto la seguridad y se concluyó que estas vacunas son seguras.

Además el mismo estudio de Harvard que citó Bridle, demostró lo contrario a las  afirmaciones de que la proteína se acumula o es tóxica, pues aunque encontraron mínimas concentraciones de proteínas pico en la sangre por unos días después de la primera inyección, no reportaron que se acumularan en los órganos, ni causaran efectos tóxicos o adversos. 

Drew Weissman, profesor de Medicina en la Universidad de Pensilvania, recalcó a Politifact:“No hay datos de que esa proteína sea una toxina”.

Alejandro Pascual, PhD en ciencias biomoleculares, del Instituto de Investigación La Paz  explicó a Newtral que cuando algunas células del cuerpo humano fabrican las proteínas S a partir de las instrucciones de las vacunas, estas “no suelen circular libres, por el organismo y, si lo hacen, no llega a tener niveles peligrosos en ningún momento. Las afirmaciones de que la proteína S de las vacunas es “tóxica” no cuenta con aval científico”, resaltó Pascual.

Vacunas de ARN no causan esterilidad, ni modifican el ADN, ni causan efectos similares al cáncer

“Esta genocida vacuna, “todo en uno”, mata a la mayoría, y si hay sobrevivientes los deja estériles, evitando que se produzcan nuevos nacimientos” es otro de los falsos señalamientos de la publicación.

Se trata de ideas promovidas por los antivacunas a lo largo de la pandemia. En chequeos previos (1,2) hemos desmentido esos falsos efectos sobre la fertilidad atribuidos a las vacunas de ARN contra COVID-19 y en otro chequeo desmentimos la viralizada publicación que atribuyó a Luc Montagnier, virólogo francés, la afirmación de que todos los vacunados morirán en dos años.

La esterilidad no es un efecto adverso que se haya reportado durante la vigilancia de la seguridad que se ha hecho a las vacunas de ARN contra COVID-19 como la de Pfizer y Moderna.

Sobre este tema, el médico colombiano Francisco Sarmiento, epidemiólogo con Máster en Salud Pública, resaltó previamente a Colombiacheck: “No tiene sentido que una posible vacuna contra la COVID-19 cause una esterilización masiva en hombres y mujeres porque las vacunas no van dirigidas a los tejidos humanos, sino al virus. Ninguna vacuna que pase todas las fases de investigación llegará al ser humano de manera masiva si tiene riesgo de generar esterilidad”.

En  Colombiacheck también hemos desmentido previamente que estas vacunas no van a modificar el ADN, puede leer los chequeos aquí, aquí y aquí. Y también desmentimos que estas vacunas  no van a causar efectos como el cáncer como también señala esta publicación que estamos verificando. El ARN que se inocula a través de estas vacunas se destruye en un período de tiempo de 48 a 72 horas por lo cual no hay posibilidad de que modifiquen nuestra información genética o ADN para causar otras enfermedades. 

En el mundo ya se han aplicado cerca de 4 mil millones de dosis de la vacuna contra COVID-19, según datos de Our World in Data para el 28 de julio de 2021, demostrándose que son efectivas y seguras.

Así concluimos que las afirmaciones de la publicación que verificamos son falsas ya que no hay evidencia de que las proteínas generadas por las células humanas después de la vacunación con las vacunas de ARN sean una toxina, dañen los tejidos o causen esterilidad. Además, las afirmaciones incluidas en la publicación corresponden a malinterpretaciones de unas publicaciones por parte de un inmunólogo candiense.

Para leer otros chequeos o explicadores sobre la pandemia, puede visitar nuestro especial Mentiras y verdades del coronavirus. También puede sugerirnos un chequeo aquí