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Falso

Martes, 07 Julio 2020

El ‘estudioso inglés’ David Icke miente sobre COVID-19 y 5G

Por José Felipe Sarmiento

El exfutbolista niega la existencia de la enfermedad y le atribuye la pandemia a la tecnología 5G, a pesar de que la evidencia científica contradice sus argumentos.

Varias entrevistas del programa de televisión británico ‘London Real’ le han servido a David Icke, un exfutbolista que desde principios de los 90 se dedica a la difusión de teorías conspirativas, para hacer virales sus ideas sobre la pandemia de COVID-19.

Cadena de WhatsApp con transcripción traducida de entrevista a David Icke

Una de estas conversaciones del “estudioso inglés” con el presentador Brian Rose fue reseñada en una nota del diario argentino Crónica, que circuló por Facebook en Colombia y fue reportada como posiblemente falsa. El último párrafo compara a científicos y artistas de otros tiempos con el escritor conspiracionista, que promueve la creencia en que la Tierra es gobernada por una hermandad descendiente de reptiles que llegaron de otra dimensión:

Cuando Leonardo Da Vinci hizo extraordinarias obras muy adelantadas a sus tiempos, lo miraron con admiración y, a la vez, con mucho temor. Cuando Julio Verne escribió que el hombre llegaba a la Luna o que navegaba en un submarino en tiempos en los que era impensado, lo trataron como a un alocado escritor de ciencia ficción. A Tesla, a Edison y al mismísimo Einstein se los ha catalogado con distintivos poco creíbles. Icke hace una lectura casi apocalíptica de lo que podría ser el futuro a mediano plazo de la humanidad. Totalmente diferente a la actual. Probablemente no tengan mucho asidero sus aseveraciones. Pero, por las dudas, no deje de leerlo.

Nota de Crónica sobre una entrevista en la que David Icke habla de COVID-19 y 5G

Colombiacheck revisó los principales planteamientos del exjugador sobre la nueva enfermedad respiratoria que replica el escrito y encontró que son falsos, porque contradicen la evidencia científica sobre el coronavirus SARS-CoV-2 y las redes de comunicaciones de quinta generación (5G). Además, un chequeo del portal de verificación griego Ellinika Hoaxes, que forma parte de la alianza internacional #DatosCoronavirus, ya había desmentido algunas de las afirmaciones del entrevistado.

David Icke (D.I.): “Como no encontraban la causa, decidieron decir que se trataba de un virus y le dieron el nombre de Covid-19. Pero en ningún momento aislaron el virus del material genético”.

La supuesta base de su afirmación son los primeros estudios que se hicieron cuando se detectó el brote de una nueva enfermedad respiratoria de causa desconocida en Wuhan, China, a finales de 2019. Científicos de ese país analizaron material genético obtenido de los pulmones de algunos pacientes por lavado broncoalveolar, una técnica en la que se inyecta agua estéril a través de un broncoscopio y se vuelve a extraer para detectar la presencia de infecciones, sangrado o incluso cáncer.

El proceso está descrito en un artículo publicado en febrero por el Equipo Chino de Investigación sobre el Nuevo Coronavirus, cuya autora principal es la doctora Na Zhu del Centro Chino para el Control y la Prevención de Enfermedades. Lo que dice el documento es opuesto a la afirmación de Icke. El nuevo coronavirus fue aislado a partir de esas muestras, se le puso el nombre provisional nCoV-2019 y se documentó su parecido a otros virus de la misma familia que son comunes en algunas especies de murciélagos.

El genoma fue identificado por primera vez en diciembre en Wuhan. Incluso han sido rastreados sus cambios alrededor del mundo. Como lo contó Colombiacheck en un explicador, esto es necesario por la alta capacidad de mutación de los virus. La primera secuencia que llegó a Colombia fue descrita a finales de marzo. Lo mismo habían logrado España días antes e Italia en febrero. Incluso dentro de China hubo variaciones, como lo contó un reportaje del diario estadounidense The New York Times.

De modo que el nuevo coronavirus, ahora llamado SARS-CoV-2, sí ha sido aislado, estudiado y descrito detalladamente por la comunidad científica internacional. La COVID-19, por su parte, es la enfermedad causada por él. Icke, pese a ser tan “estudioso”, confunde los dos conceptos.

Crónica (C.): “Así, Icke habló del test que detecta la enfermedad, indicando que en realidad este sistema de detección lo que realmente hace es encontrar material genético compatible con lo elaborado y no específicamente lo que se llama Covid-19, por lo que el resultado positivo podría ser por muchas causas”.

De nuevo, Icke confunde la COVID-19 con el virus que la causa. Pero, además, argumenta que las pruebas para diagnosticar la enfermedad en realidad detectan “exosomas”, que son cápsulas que viajan entre las células con material genético y sirven como mensajeros entre ellas en diferentes situaciones. Según él, esto permite presentarlos como si fueran genes de SARS-CoV-2, una desinformación que ya desmintió Colombiacheck en otro chequeo.

El genoma del virus, como ya se dijo en el punto anterior, ha sido identificado en diferentes partes del mundo. La guía de testeo del Laboratorio de Medicina de la Universidad de Washington explica que las pruebas PCR están diseñadas para identificar partes de la secuencia genética que son únicas en este coronavirus, de modo que esa especificidad impide que den positivo incluso con otros patógenos similares.

C.: “Lo curioso que detalla el escritor es que, al dar a conocer los test, [Kary] Mullis [creador de las pruebas], ganador del Nobel de Química y que falleció en 2019, expresó que ‘el test no debe ser utilizado para diagnosticar enfermedades infecciosas’”.

Colombiacheck no encontró registros de que el bioquímico estadounidense Kary Mullis, que en efecto obtuvo el Nobel de Química de 1993 por esa invención y falleció en agosto de 2019, hubiera dicho lo que le atribuye el texto. La frase no está por ninguna parte en su sitio de internet oficial ni aparece al hacer una búsqueda por términos claves en Google.

Un chequeo de la agencia Reuters encontró que el verdadero origen de la cita es un artículo de 1996 escrito por un negacionista del VIH, John Lauritsen, en su sitio de internet dedicado a desvirtuar la demostrada existencia del virus del sida. El texto critica las pruebas para detectarlo con argumentos similares a los de Icke sobre las de COVID-19, pero nunca se refiere a enfermedades infecciosas en general.

Mullis tampoco creía en el virus de inmunodeficiencia humana a pesar de que ya había suficiente evidencia científica desde los años 80 (sus descubridores recibieron el Nobel en 2008), como recordó el diario El País de España en su obituario. Por eso la vieja nota cita las críticas del científico norteamericano al uso de una variante de las pruebas PCR que él inventó para cuantificar la carga viral en personas contagiadas. Aun así, esas referencias tampoco negaban su utilidad para detectar otras infecciones.

Por el contrario, lo que sí hay es evidencia que controvierte la afirmación. En 2004, los investigadores Samuel Yang y Richard Rothman de la Universidad Johns Hopkins publicaron un artículo en la revista científica The Lancet sobre los usos de la PCR para el diagnóstico de enfermedades infecciosas, incluyendo ensayos con diferentes virus.

En la Nottingham Trent University, la biomédica Selma Souf profundizó sobre los avances para la virología con una revisión de literatura de 2016. Para entonces, este tipo de pruebas se habían convertido en el estándar máximo para detectar la hepatitis B y habían sido usadas para infecciones respiratorias similares a la COVID-19: el SARS de 2003, que es como su hermano mayor por el parecido de los virus; la influenza H1N1, incluida la cepa pandémica de 2009, y el MERS de 2012, un primo causado por otro coronavirus.

Esto demuestra que la supuesta cita de Mullis, además de apócrifa, es falsa.

D.I.: “No está muriendo mucha más gente, simplemente se la está reasignando como muertos por Covid-19”.

El reporte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la pandemia hasta el 7 de julio registra 535.759 muertes confirmadas en todo el mundo por COVID-19. Las estadísticas de diferentes lugares demuestran que sí ha habido un aumento, en algunos casos drástico, de la mortalidad en lo que va de 2020 frente al promedio del mismo periodo en años anteriores.

No todos los decesos adicionales son atribuibles al virus, pues, por ejemplo, hay personas con otras enfermedades que también fallecen por falta de atención cuando los sistemas de salud colapsan o que dilatan la espera antes de acudir a los hospitales por miedo al contagio. No obstante, las cifras sí evidencian el impacto de la emergencia sobre la mortalidad en algunos lugares.

Por ejemplo, un informe del diario El País de España contó que ese país debía llevar 143.000 fallecimientos al finalizar mayo, pero en abril ya había llegado a 185.000 registros. Solo entre el 1 de marzo y el 24 de mayo, hubo 43.749 muertes por encima de las esperadas, un aumento de 46 por ciento. De estas, al menos 27.934 fueron por COVID-19.

El New York Times ha hecho un trabajo continuo de recopilación de estos datos en diferentes países. En Estados Unidos, el aumento fue de 23 por ciento entre el 15 de marzo y el 9 de mayo. En el Reino Unido, 53 por ciento entre el 14 de marzo y el 22 de mayo. En Italia, 42 por ciento de marzo a abril (según otro reportaje del mismo diario, Bergamo puede ser la ciudad más golpeada del mundo, pues los decesos en marzo fueron equivalentes a 6,7 veces los de un mes promedio).

Por el lado de Latinoamérica, el periódico estadounidense incluye a Perú con 81 por ciento de abril a mayo, Ecuador con 57 por ciento de marzo a mayo, cinco ciudades de Brasil con 47 por ciento del 29 de marzo al 2 de mayo y Chile con 8 por ciento de marzo a mayo.

Los países donde la cantidad de muertes no ha presentado excesos han tenido otros factores que contribuyen a ese resultado, como la toma de medidas tempranas y severas para contener la epidemia. Este sería el caso de Finlandia, Dinamarca o Noruega.

Colombia, que ha registrado 4.359 muertes por COVID-19, también estaba en una situación parecida hasta el último corte de cuentas del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) sobre defunciones. Los datos corresponden al primer trimestre de este año, cuando apenas iban 30 fallecimientos en el país por esa causa confirmada, según la base de datos del Instituto Nacional de Salud (INS).

Aunque hasta el 31 de marzo había habido un ligero aumento en muertes naturales frente a los máximos alcanzados en años recientes para el mismo periodo, la reducción en otras causas, como homicidios o accidentes, había sido mucho mayor. Por esa razón no se notaba un exceso de mortalidad general en el país.

Sin embargo, hay que recordar que la epidemia todavía está en fase de aceleración y los meses posteriores han sido más críticos, sobre todo en algunas ciudades. Lo que pasa es que todavía se desconocen las estadísticas generales de mortalidad en esos periodos.

En todo caso, sí se está muriendo más gente de lo normal en muchos lugares por cuenta de la pandemia de COVID-19. Icke niega una realidad evidente.

C.: “Según detalla Icke en la entrevista, los más poderosos (los de más arriba de la pirámide, en su traducción del inglés) les indican a los médicos que cuando alguien ingrese a los hospitales con algún síntoma similar al virus y fallezca, en su acta de defunción deben detallar que fue por el Covid-19”.

La OMS tiene una guía internacional para la certificación y clasificación de los fallecimientos por esta pandemia. Allí define la muerte por esta enfermedad como la resultante de un cuadro “clínicamente compatible, en un caso probable o confirmado de COVID-19, a menos que haya una clara causa de muerte alternativa que no que no pueda relacionarse con la enfermedad por coronavirus (por ejemplo, trauma)”.

Como lo explica el chequeo griego, esto excluye una posibilidad que plantea Icke en la entrevista: que alguien se caiga por las escaleras, dé positivo para COVID-19 y lo registren como muerto por la pandemia. En esa situación, la enfermedad se incluye en un campo diferente del formulario pero no queda clasificada como causa de la muerte. Es decir, una cosa es morir “por” y otra morir “con” esta infección.

Ejemplo de registro de defunción de persona con COVID-19 por otra causaEjemplo de registro de defunción de persona con COVID-19 por otra causa

También se dan los casos en los que la COVID-19 complica enfermedades preexistentes o deriva en otras nuevas. Para eso, los certificados detallan el orden de aparición de cada una de las causas de muerte.

Ejemplo de registro de defunción por COVID-19 entre otras causasEjemplo de registro de defunción por COVID-19 entre otras causas

En Estados Unidos, donde ha ocurrido uno de cada cuatro decesos por la pandemia en el mundo, la guía oficial del gobierno para el reporte de estas defunciones tiene la mismas instrucciones. También coinciden con las dadas por los protocolos del Ministerio de Salud de Colombia, en el segundo párrafo de la página 18.

La teoría del conspiracionista británico queda descartada otra vez.

C.: “Desde hace tiempo se sabe que la llamada 5G es una fuente tremendamente poderosa de energía electromagnética que nunca antes se había alcanzado o conocido. Es que no se trata de un simple salto del 4G a una nueva red (que ya de por sí es malo por la carga energética que produce en cada uno de nosotros).

“David Icke señala que se trata de una nueva gama en el espectro electromagnético, de ondas métricas, y muchísimo más poderoso que nada que ya se haya visto antes. ‘El ser humano tiene niveles de organismos eléctricos electromagnéticos y cuando ese campo está equilibrado estamos sanos’, resalta el británico.

[...]

“El 5G se introdujo, luego de años de desarrollo, en países tecnológicamente avanzados en las ciencias en 2019, a pesar de que muchos doctores, investigadores y científicos pidieran que se detuviera esta tecnología, debido a que no había sido testeada y nunca midieron cuál es su impacto en la salud humana, en especial en el aspecto psicológico. Aun así, nunca realizaron los test pertinentes, porque, si esto sucedía, jamás hubiese estado permitida la instalación de las antenas”.

Después de teorizar sobre mal sobre bioquímica, el entrevistado pasa a hacer lo mismo con las telecomunicaciones. Los conceptos y la historia en estos párrafos están errados. La ciencia, de nuevo, contradice sus afirmaciones.

Las ondas métricas no son nuevas. Por el contrario, son las mismas de VHF (siglas en inglés de ‘frecuencia muy alta’), de acuerdo con la nomenclatura de la Unión Internacional para las Telecomunicaciones (UIT). Se llaman así porque tienen entre 1 y 10 metros de longitud. Son utilizadas para la transmisión de radio y televisión y sus primeras regulaciones internacionales datan de los años 60, como recordó el ingeniero brasileño especialista en telecomunicaciones Fabio Leite en una conferencia del organismo multilateral en 2015.

Las frecuencias en esta banda del espectro electromagnético van de 30 a 300 megahertz, un rango inferior a los que se tienen contemplados para el uso de la tecnología de quinta generación. Según el Plan 5G Colombia del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, las franjas contempladas para este uso están por encima de los 600 MHz tanto a nivel nacional como en Europa, Estados Unidos y otros países en Latinoamérica.

La Asociación GSM, agremiación mundial de operadores móviles, tenía previsto desde 2016 que la nueva generación de comunicaciones requeriría “armonizar” tres bandas del espectro para este nuevo uso. La más baja es por debajo de 1 gigahertz (1.000 MHz), pero las otras dos deben ser superiores. La más alta debe estar por encima de los 6 GHz y, de acuerdo con el informe del MinTIC, los acuerdos y previsiones de diferentes países llegan incluso a 40 GHz y se han contemplado hasta 86 GHz.

Por tanto, las ondas de 5G entran en las categorías de UHF (ultra alta frecuencia), SHF (superalta frecuencia) y EHF (extremadamente alta frecuencia). Al aumentar estos ciclos, disminuyen las longitudes. Respectivamente, estas son decimétricas (10 cm a 1 m), centimétricas (1 a 10 cm) y milimétricas (1 a 10 mm). O sea que el “estudioso” Icke está mal sintonizado.

Además, el exfutbolista ignora que algunas de esas frecuencias ya tienen o han tenido otros usos. Por ejemplo, el documento del Ministerio de las TIC informa que la telefonía móvil y la televisión tienen presencia en el rango de 614 a 698 MHz en Colombia.

El conspiracionista tampoco acierta sobre el supuesto daño que producen estas ondas electromagnéticas. Como ya lo han verificado Colombiacheck (varias veces), Ellinika Hoaxes en Grecia, Maldita en España y la BBC en Reino Unido, entre otros, los campos electromagnéticos a los que las personas se exponen con la telefonía móvil son de baja intensidad y la evidencia científica apunta a que no tienen las consecuencias sobre la salud humana que la pseudociencia les atribuye.

La OMS y la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) están entre quienes coinciden en que las ondas de la telefonía móvil son seguras. “Es crucial notar que las ondas de radio son mucho menos energéticas que incluso la luz visible que experimentamos cada día”, le dijo el físico David Robert Grimes a la BBC para un reportaje publicado en julio de 2019.

Incluso la Comisión Internacional de Protección de Radiación No Ionizante dice que “los efectos agudos y de largo plazo de la exposición a campos electromagnéticos de radiofrecuencia debida al uso de teléfonos móviles ha sido extensamente estudiada sin mostrar ninguna evidencia concluyente de efectos adversos en la salud”. El profesor Rodney Croft, doctor en Psicología vinculado a esa institución y a la Universidad de Wollongong (Australia), también le dijo a la agencia AFP que “no hay ningún efecto adverso en la salud causado por la exposición a 5G”.

Otra vez, queda demostrada la falsedad de la teoría de Icke. Pero hay más.

C.: “Al presentar su teoría sobre las redes 5G y la segregación de exosomas en el cuerpo humano, componentes que detectan los test de Covid-19 para dar positivo, entonces Icke se pregunta, lacónicamente: ¿Dónde fue la primera ciudad que se desplegó el 5G antes de que el virus apareciera? Wuhan es la respuesta. Y acusa que durante el confinamiento, en varios países las antenas de esta superred siguen siendo instaladas a gran velocidad. Las millones de antenas que se instalarán en América están conectadas a través de de campos electromagnéticos con los satélites del espacio (muchísimos lanzados por el millonario yanqui Elon Musk), entonces, ¿qué es lo que están creando?”.

Esta supuesta relación entre Wuhan, la ciudad de China donde se originó el primer brote de COVID-19, y la tecnología 5G ya ha sido desmentida por Colombiacheck al menos dos veces. La capital de la provincia Hubei es apenas una de las 18 ciudades del país asiático donde se iniciaron los pilotos de tecnología 5G y su cobertura todavía no estaba completa ni siquiera en abril pasado, mientras que la nueva enfermedad respiratoria fue detectada a finales de 2019.

El virus, entre tanto, ha llegado a todo el planeta mucho más rápido que la infraestructura para esta nueva red de comunicaciones. No hay ni siquiera correlación entre las dos cosas, mucho menos se puede decir que una pueda ser la causa de la otra.

El proyecto Starlink del magnate Elon Musk, que busca llevar internet satelital de alta velocidad a áreas remotas del planeta, sí existe y ha sido cuestionado en la comunidad científica por otras razones. Sin embargo, también está apenas en su primera etapa de instalación en el norte de Estados Unidos y Canadá. Por tanto, tal como verificó Mala Espina Check en Chile, no tiene nada que ver con la pandemia ni con Wuhan.

C.: “El 5G a 60 Ghz hace que la sangre del cuerpo humano no pueda absorber oxígeno. Si a alguien lo golpean 60 gigahercios de frecuencia, no será capaz de absorber suficiente oxígeno, colapsará en el medio de cualquier calle y esos síntomas son exactamente lo que un doctor de Nueva Zelanda describió cuando vio a un paciente con el supuesto Covid-19 cayéndose redondo en Wuhan”.

Aquí, Icke da más detalles sobre cómo supuestamente las ondas electromagnéticas de la tecnología 5G afectan la salud, lo que ya desmentimos antes. Es tan improbable el supuesto efecto de esa radiación en la capacidad de la hemoglobina de unirse a las moléculas de oxígeno y transportarlas a los diferentes órganos del cuerpo (el argumento detrás de las afirmaciones), que ni siquiera se han hecho estudios experimentales al respecto.

Así lo señala el bioquímico sueco Mats-Olof Mattsson, profesor de la Universidad de Viena, entrevistado por el portal Science Feedback para un chequeo sobre esa misma idea. Conforme la longitud de onda disminuye, la capacidad de penetración en el cuerpo también es menor. Una frecuencia de 60 GHz es EHF, milimétrica, “así que prácticamente no puede atravesar más allá de la piel”, explica el científico.

C.: “¿Y cómo se puede instalar un chip o varios en las personas sin que esta se niegue? [sic] Para el inglés, no quedan dudas, será a través de una vacuna. Esa es la gran respuesta. Estos nanochips, más diminutos aún que el mismo virus, se introducirán en el cuerpo y actuarán como antenas para los satélites”.

Por supuesto, el cierre de la teoría no podía ser otro que el famoso chip que supuestamente va a ser instalado por medio de la vacuna contra el coronavirus. Esta otra falsedad ya ha sido también desmentida por Colombiacheck y sus colegas de Newtral (España) y Animal Político (México), entre otros.

De modo que Icke se ha dedicado a difundir por televisión e internet una serie de mentiras sobre la pandemia, con la validación del programa de entrevistas al que fue invitado y otros medios que lo presentan como un supuesto hombre dedicado a estudiar los hechos, comparable a grandes genios incomprendidos de la historia.

[Actualización 8 de julio de 2020, 4:30 p.m.]

Al día siguiente de publicar esta nota, un lector nos compartió la verificación de Reuters sobre la cita apócrifa del inventor de las pruebas PCR, Kary Mullis. Con base en esa información y algunos datos adicionales, escribimos dos párrafos sobre el verdadero origen de la frase y su relación con el negacionismo del VIH.

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Viernes, 29 Mayo 2020

¿Director de la OMS y ‘arquitecto de una tiranía’? Casi nada es cierto

Por José Felipe Sarmiento

A punta de información falsa, cuestionable o con peros, un artículo pone en duda la formación del doctor Tedros, su desempeño en el Ministerio de Salud de Etiopía y al gobierno del que formó parte.

Bajo el título “El director de la OMS [Organización Mundial de la Salud] es el arquitecto de una tiranía”, el portal Panam Post se despacha contra el titular de ese cargo, el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, con una cantidad de información sobre su hoja de vida y el gobierno del que formó parte en su país, Etiopía.

El artículo lo acusa de tener una formación que no es apta para la posición que ocupa, lo relaciona con posible corrupción y hasta lo señala como responsable de crímenes de lesa humanidad. “Con la sangre de millones en sus manos no debe estar a cargo de la OMS”, se dice en esta nota.

El artículo fue compartido en Facebook el 18 de mayo pasado y desde ese momento ha tenido más de 370.000 vistas. Además, 19 personas lo reportaron como información falsa.

Por esta razón en Colombiacheck verificamos la publicación y encontramos  que mezcla varias opiniones, datos falsos y verdades a medias para atacar al director de la OMS.

En el texto encontramos 10 fragmentos verificables. Tres son falsos, cuatro cuestionables y los tres restantes, ‘verdaderos pero…’. O sea que nada de lo que dice es completamente cierto. Las afirmaciones son las siguientes:

“Por primera vez en su historia la Organización Mundial de la Salud está encabezada por una persona que no es médico clínico, sino doctor en filosofía. Si bien fue enfocada en medicina comunitaria su tesis doctoral, la falta de formación como médico pesa entre las denuncias por incapacidad contra el director de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom”

Cuestionable

A diferencia de todos sus antecesores, el doctor Tedros no tiene formación de base como médico sino que es biólogo. Sin embargo, en su hoja de vida también dice que hizo una maestría en Inmunología de las Enfermedades Infecciosas (como la COVID-19, valga decir) en la Universidad de Londres, programa del que se graduó en 1992.

El título de doctor en filosofía (Ph.D.) quiere decir que una persona ha hecho investigación avanzada en un área específica. En el caso del que obtuvo el director de la OMS en el año 2000, esta especialidad es la Salud de la Comunidad que estudió en la Universidad de Nottingham.

De modo que la nota omite información relevante sobre la formación de Adhanom al mismo tiempo que malinterpreta lo que significa un doctorado. De hecho, el principal contrincante de Tedros para el cargo, David Nabarro, no tiene este título (a pesar de ser médico con dos maestrías) y la doctora Sania Nishtar, tercera en votación, es Ph. D. en Medicina.

“«Necesitamos tener más pacientes con VIH para que podamos obtener más dinero en ayuda», dijo el director de la OMS, Tedros Adhanom, según Ethiopan News and Views”

Falsa

No hay ningún otro registro que confirme que el funcionario de Naciones Unidas haya dicho eso, lo que permite concluir que la cita es falsa. A pesar de lo polémica que debería haber sido la frase, el único sitio de internet donde se encuentra con una búsqueda sencilla en Google es, justamente, el que citan.

“Dicho medio destaca el hecho que el régimen etíope lleva 29 años en el poder y que solo dos partidos en el mundo ganan con el 100 % de los votos, el Partido de los Trabajadores de Corea del Norte y el frente militar de plutocracia étnica TPLF de Tedros Adhanom”

Cuestionable

Este párrafo tiene datos ciertos, pero es cuestionable porque desconoce el funcionamiento de ambos regímenes y la composición de los dos gobiernos que pretende comparar.

La Constitución de Etiopía establece que la cabeza del gobierno es el Primer Ministro y la jefatura de Estado recae en la Presidencia, cargos que son elegidos por votos del parlamento. Este se compone de dos cámaras: la de Representantes del Pueblo, por voto popular, y la de la Federación, con delegados de cada pueblo o nación que son seleccionados por comités de cada región.

La composición de este cuerpo es más compleja. El Frente de Liberación Popular de Tigray (TPLF), al que pertenece Tedros, no gana con el cien por ciento de los votos. El grupo político que había mantenido el poder desde 1991 hasta su desintegración en febrero pasado es la coalición Frente Democrático Revolucionario del Pueblo Etíope (EPRDF), a la que sí pertenecía el partido pero en la que también participaban otros tres con sus propios parlamentarios.

Las elecciones generales también admiten aspirantes de otras corrientes. Lo que pasa es que tienen pocas oportunidades y garantías. Las ONG Freedom House y Human Rights Watch han llamado la atención sobre la falta de independencia del Comité Nacional Electoral y el uso de la legislación antiterrorista, entre otras normas, para perseguir a las voces críticas. Como resultado, la oposición perdió su único escaño en el parlamento tras los comicios de 2015.

Con todo y la gravedad de esa situación, la comparación entre el país africano y el asiático es, cuando menos, exagerada.

La Constitución Socialista de la República Democrática Popular de Corea establece que todas sus actividades son dirigidas por el Partido del Trabajo, lo que elimina de tajo la posibilidad de que otro acceda al poder. La carta está inspirada en las personalidades y las ideas de Kim Il-sung, su hijo Kim Jong-il y el actual presidente, Kim Jong-un, quienes han liderado el país en ese orden desde su proclamación en 1948 hasta la actualidad. Los tres aparecen en el texto con nombre propio.

Freedom House advierte que las elecciones obligatorias son usadas por el gobierno como un “censo no oficial” para seguir el rastro de los votos. “Cualquier rechazo a los candidatos preseleccionados es interpretado como traición”, dice. De modo que el sistema excluye cualquier posibilidad de oposición.

“...cuando Tedros fue ministro de salud, se utilizaron una serie de kits de pruebas de VIH falsos y con fallas, lo que llevó a cientos de miles de personas con pruebas erróneas a propagar el virus en todo el país. [...] el Fondo de Farmacéuticos Etiopíes y la Agencia de Suministros, que depende del ministerio de salud de Etiopía, admitieron que se desperdiciaron más de $ 500 millones de dólares en compras ilegales e injustificadas”

Cuestionable

En 2016, el Ministerio de Salud admitió se habían comprado pruebas para VIH que resultaron tener un nivel de sensibilidad menor al recomendado por la OMS. Según la entidad, esto fue producto de un error humano. Tedros ya no estaba en el cargo en ese momento y tampoco cuando se hicieron las compras.

La fuente que cita el portal es una entrevista publicada originalmente en el semanario etíope Addis Fortune cuando estalló el escándalo. El dueño de una compañía licitante local acusó en ese momento al gobierno de favorecer al proveedor de las pruebas que no sirvieron, a través de un cambio en el algoritmo de selección. El gobierno adujo la necesidad de cambiar de proveedor para justificar la modificación, pues el país le había comprado a la misma compañía por una década.

El cambio se concretó en 2015, pero ambas partes coinciden en que la posibilidad se estaba estudiando desde noviembre de 2012. Tedros llegó al Ministerio de Relaciones Exteriores justo en ese mismo mes, tras dejar el de Salud, por lo que no estuvo al frente de ese proceso. Además, los datos del Programa Conjunto de Naciones Unidas sobre el VIH/sida demuestran que en los años en los que sí estuvo a cargo, de 2005 a 2012, la cantidad de nuevas personas adultas contagiadas en Etiopía bajó de 34.000 a 27.000 al año.

“...el hombre tenía un largo historial de no solo encubrir tres pandemias de cólera llamándolas «diarreas agudas por agua»...”

Verdadera pero...

El grueso de esta frase es cierto, porque la acusación existe con evidencias serias. La calificación es ‘verdadera pero…’ porque se refiere a tres brotes locales de una sola pandemia. La diferencia es que un brote se define como la aparición de un número inesperado de casos en un lugar, se convierte en epidemia cuando se expande por un área geográfica determinada y en pandemia, cuando llega a varios continentes.

La denuncia contra Tedros que lanzó uno de sus contrincantes por la dirección general de la OMS en 2017 es que habría encubierto tres brotes de cólera ocurridos en su país mientras estaba en el Ministerio de Salud. Estos se presentaron en 2006, 2009 y 2011. De acuerdo con The New York Times, el gobierno presionó para evitar el uso del nombre de la enfermedad, a pesar de que la bacteria causante fue identificada por investigadores independientes en muestras de laboratorio e incluso en países vecinos a los que se extendieron las emergencias.

Estos tres brotes se enmarcan dentro de la séptima pandemia de cólera de la historia, que empezó en 1961 y todavía no termina. Precisamente África es donde ha tenido mayor continuidad en esta última ocasión. La primera vez que esta enfermedad se extendió así por el mundo fue en 1817.

“«Infectaremos a tantos amharas étnicos con VIH como podamos, reclamaremos ayuda para eso y desarrollaremos a Tigray», dijo Tedros Adhanom según un preso que fue interrogado y torturado por el sistema de seguridad etíope dominado por el partido único, el TPLF, en la cárcel”

Falsa

Esta atribución también es falsa. La fuente es la misma página de la cita apócrifa anterior y, de nuevo, no hay ningún otro registro de que Tedros haya dicho eso alguna vez. Ni en inglés ni en amárico, que es la lengua más extendida en Etiopía.

La única explicación adicional que dan los portales en este caso es que fue un preso anónimo que estaba siendo torturado el que escuchó al doctor decir eso, lo cual es imposible de verificar.

Ambas páginas culpan a la falta de libertad de expresión en el país africano de que las supuestas declaraciones no hayan sido más difundidas. Pero este argumento es insuficiente.

Es verdad que Etiopía ocupó el puesto 110 entre 180 países escalafonados según su índice de libertad de prensa por Reporteros Sin Fronteras en 2019 y se movió entre el 137 y el 150 en los cinco años anteriores. Sin embargo, las frases tampoco aparecen en medios internacionales a pesar de que la diáspora etíope, en especial la que está radicada en Estados Unidos, es activa en su oposición al gobierno.

“Como consecuencia [de la corrupción], EE. UU. recortó la mitad de los fondos asignados a la lucha contra el VIH en Etiopía (de 300 millones a 170 millones de dólares)”

Falsa

La frase es falsa. Tanto las cifras como la supuesta causa del recorte están mal. Su propia fuente, una entrada del blog The Ethiopia Observatory, admite que “no hay un pronunciamiento del gobierno de Estados Unidos que relacione con la corrupción esta decisión de recortar fondos al sector salud de Etiopía”. Es solo una teoría del “editor” del sitio, que se presenta como exdiplomático de ese país.

Ambos portales hacen una asociación entre una noticia sobre la posible reducción de los fondos de la Casa Blanca para enfrentar el VIH en el país africano en 2013 y un informe que recién había publicado el Banco Mundial el año anterior, en el que señaló “una trayectoria similar a la de países altamente corruptos” en la atención a esa pandemia y otros sectores de la administración pública etíope.

El Departamento de Estado estadounidense había anunciado que los fondos del Programa Presidencial de Emergencia para el Alivio del Sida (PEPFAR) para Etiopía y otros países con menor prevalencia de esa enfermedad serían más bajos. Pero su argumento fue el de “liberar recursos” para invertirlos en lugares donde la enfermedad estuviera más extendida y así generar mayor impacto, no mencionó sospechas de corrupción ni el diagnóstico de la banca multilateral al respecto.

Las cifras, por otra parte, fueron mal tomadas por Panam de la noticia sobre el posible recorte que fue publicada originalmente por Plus News, la sección dedicada al cubrimiento sobre VIH/sida de la agencia de noticias The New Humanitarian. En ese entonces, esta se llamaba Integrated Regional Information Network (IRIN) y era un proyecto de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios.

La reducción total de la cooperación de Estados Unidos para Etiopía iba a ser de 390,6 a 171 millones de dólares. No toda, aunque sí la mayoría, correspondía al PEPFAR. El verdadero pronóstico para este era una caída de 251,1 a 54,1 millones.

Pero la desinformación del Panam Post omite otros dos datos claves que sí da su fuente. Primero, que el director de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) en Etiopía, Denis Weller, aclaró que esas cifras no eran definitivas y la disminución podría ser mucho menor. Segundo, que la directora la directora de Política de Salud Global de la ONG Center for Global Development, Amanda Glassman, señaló que la tendencia a la baja venía de años atrás.

Un resumen elaborado por el proyecto de cooperación en salud pública Health Policy Plus, financiado por Usaid, demuestra ambos puntos. El pico de aportes de PEPFAR a Etiopía se alcanzó en 2007 y desde entonces había decrecido constantemente. No obstante, el aporte de 2013 al final fue casi igual al de 2012.

De modo que nada comprueba la supuesta influencia del informe del Banco Mundial en las cifras.

Por otro lado, las críticas del documento corresponden, al menos en parte, al periodo de Tedros frente al Ministerio de Salud, pues el año de publicación coincide con el de su salida de la entidad para pasar al de Relaciones Exteriores. Sin embargo, el contenido también elogia decisiones de su administración, como la creación de una agencia centralizada de medicamentos en 2007. “El sistema de abastecimiento recién reformado sigue estándares internacionales en casi todos los aspectos. El gobierno ha hecho esfuerzos significativos para minimizar las vulnerabilidades a la corrupción”, dice.

“Ahora, bajo el mando de Donald Trump, EE. UU. le retiró los fondos a la Organización Mundial de la Salud, acusándola de ser 'China-céntrica'”

Verdadera pero...

Nota: La verificación de esta frase fue actualizada tras la confirmación, horas después, de la decisión definitiva de Trump.

Cuando salió el artículo de Panam no era una decisión definitiva, pero sí sucedió así, por lo que la calificación es ‘verdadera pero…’. Trump hizo el anuncio oficial en la rueda de prensa del pasado 14 de abril, una semana después de haber escrito en Twitter que la OMS “ampliamente financiada por Estados Unidos, [es] aún muy China-céntrica”.

El presidente estadounidense dijo, en principio, que el congelamiento duraría de 30 a 90 días, dependiendo de una investigación sobre el manejo que el organismo internacional le ha dado a la pandemia de COVID-19.

Luego se supo, además, que estaba considerando reanudar los aportes, aunque por un monto mucho más bajo que el acostumbrado. “Pagaríamos 10 por ciento de lo que hemos venido pagando por muchos años, igualando los pagos mucho menores de China. No he tomado una decisión final. Todos los fondos siguen congelados”, trinó el 16 de mayo.

Pero finalmente, horas después de la publicación de este chequeo, Trump confirmó el retiro de Estados Unidos de la agencia de Naciones Unidas. Basó su decisión en que “China tiene control total sobre la Organización Mundial de la Salud”.

“...una vez asumido el cargo al mando de la OMS, destacó al dictador vitalicio de Zimbabue, Mugabe, acusado de haber matado a 10.000 de sus ciudadanos en protestas, por su «rol humanitario»”

Verdadera pero...

Casi, por eso es ‘verdadera pero…’. La noticia fue que Tedros designó a Robert Mugabe como embajador de buena voluntad de la OMS para las enfermedades no comunicables en octubre de 2017, cuando acababa de ser nombrado director del organismo internacional. Justificó la decisión por las políticas de salud del entonces mandatario de Zimbabue, que había gobernado desde 1980. Luego tuvo que echarse para atrás.

Lo que motivó el reversazo fue la indignación que despertó el nombramiento del tirano. Como dice Panam, su gobierno y el Ejército bajo su mando cometieron un genocidio contra el pueblo ndebele entre 1982 y 1987. La cifra de muertos varía según la fuente. 10.000 es el mínimo. Algunas calculan más del doble.

Mugabe fue derrocado un mes después de su fallida designación como embajador de buena voluntad por parte del doctor Adhanom.

“Tedros forma parte de un partido y gobierno de supremacía étnica, donde el 8 % reprime al 92 % restante. En los últimos 29 años el TPLF ha forjado un Apartheid que ha llegado incluso a imponer su idioma y prohibir la música y lengua natal de Amhara, región que el régimen anexó forzosamente”

Cuestionable

Este párrafo es cuestionable por razones muy similares a las del que menciona a Corea del Norte. También hace una comparación de dos momentos históricos muy diferentes con base en datos incompletos o fuera de contexto.

Tedros pertenece al partido Frente de Liberación Popular de Tigray (TPLF) de la etnia tigré. Solo 6,1 por ciento de los habitantes de Etiopía son de ese grupo poblacional, de acuerdo con la ONG Minority Rights Group International. Pero esto no quiere decir que su participación en el gobierno sea comparable a la represión que la minoría blanca ejerció contra la mayoría negra en el Apartheid.

Este último fue impulsado y mantenido por el Partido Nacional, que gobernó Sudáfrica desde 1948 hasta 1994. Consistía en un sistema amplio y legalizado de represión y segregación racial a favor de la minoría blanca y en contra de cualquier otro grupo, sobre todo de la gran mayoría negra. Esta población fue relegada a pequeñas áreas geográficas o las afueras de las ciudades, sin representación política ni posibilidad de adquirir propiedades.

La coalición de gobierno EPRDF a la que pertenecía el TPLF estaba conformada por otras tres organizaciones. Estas eran el Partido Democrático Amhara, de la etnia que supuestamente es excluida según la nota y a la que pertenece 27 por ciento de los etíopes; el Partido Democrático Oromo, etnia que identifica a 34,4 por ciento de las personas el país, y el Movimiento Democrático Popular de los Pueblos del Sur de Etiopía.

Como ya se dijo, esa alianza acaparó el poder político con métodos antidemocráticos por casi tres décadas. Es más, la organización defensora de la libertad de expresión Global Voices sí ha denunciado represión contra la música protesta de comunidades oromo opositoras.

En cambio, la supuesta prohibición de lengua amárica contradice la historia. Fue este idioma el que intentó imponerse en otras épocas, como se cuenta en un artículo de la Universidad de Addis Abeba sobre la reforma educativa de 1994 que permitió el uso de otras lenguas maternas en la enseñanza y el libro ‘Constitution for a Nation of Nations’ de Fasil Nahum, uno de los autores de la Constitución vigente desde 1995, que reconoce todas las lenguas y le da a cada región la libertad de escoger cualquiera como oficial.

Lo que pasa es que los amharas, que han sido la etnia más dominante a lo largo de la historia de la región, han denunciado que son víctimas de “genocidio” o “limpieza étnica” en estados de la Federación donde son minoría, principalmente en Tigray. No son los únicos. De acuerdo con el informe de la Escuela de Cultura de Paz de la Universidad de Barcelona sobre conflictos en el mundo en 2019, todavía hay tensiones, ataques y desplazamientos forzados internos mutuos entre los 90 grupos étnicos que hoy habitan el territorio etíope.

En cuanto a la anexión de territorios por la fuerza, el país ha conservado a grandes rasgos la forma y extensión del Imperio de Etiopía desde finales del siglo XIX, cuando era liderado por Menelik II.

De modo que Tedros y su partido sí han formado parte de gobiernos antidemocráticos, pero estos tienen unas características muy diferentes al Apartheid. Además, poco coincide el contexto histórico y político con la descripción que hace Panam Post.