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Jueves, 10 Diciembre 2020

Otra falsa cadena atribuida a ‘Médicos por la Verdad’, ahora de Canadá, circula en Facebook con ideas conspirativas

Por Jairo Soto Hernández y Gloria Correa

Un nuevo comunicado que circula en la red social hace varias aseveraciones tergiversadas sobre la pandemia que ya han sido desmentidas por Colombiacheck en múltiples ocasiones.

Una publicación en Facebook que cita un comunicado atribuido a la “Asociación Médicos por la Verdad de Canadá”, ha circulado en Colombia y asegura que la pandemia por coronavirus fue generada por “una intoxicación masiva provocada de manera intencional y premeditada a través del mecanismo de inoculación por campañas de vacunación antigripales”. Por lo que, argumenta, realmente esta situación no se trataría de una pandemia. 

Esa clase de afirmaciones que promueve la publicación ya han sido promovidas a lo largo de la pandemia por diferentes tipos de grupos con ideas anti-vacunas y conspiracionistas, muchos bajo el título de “médicos por la verdad".  

No es la primera vez que un comunicado de los supuestos “Médicos por la Verdad” ha sido noticia o se ha vuelto viral en redes sociales. Previamente hemos verificado publicaciones (1, 2) de esa “asociación” o de sus integrantes. 

El medio de verificación Chequeado, de Argentina, también le puso la lupa y desmintió en septiembre de 2020 un video que circuló con afirmaciones falsas alrededor de la pandemia publicadas supuestamente por esta agrupación, en el que afirmaba por ejemplo que la cepa actual del coronavirus, identificada a finales de 2019, llamada SARS-CoV-2, siempre ha existido o que se puede combatir con dióxido de cloro.  

La agencia de noticias AFP también ha catalogado como falsas las informaciones generadas por este grupo en las que señalan que el uso de tapabocas y el distanciamiento social no son medidas sanitarias adecuadas. 

Por su parte, nuestros colegas de Maldita, en España, también hicieron una revisión a una publicación similar atribuida a Médicos por la verdad de Canadá, como la que verificaremos a continuación, en la que señalan la falsedad de sus afirmaciones. 

En Colombiacheck revisamos las frases verificables de esta cadena y esto fue lo que encontramos.

Sobre la organización "Médicos por la Verdad"

En un chequeo de agosto de 2020 nos referimos a uno de los tantos comunicados que han circulado en redes sociales por parte de esta organización que se hace llamar “Médicos por la Verdad”. 

Se trata de  un grupo negacionista del coronavirus que tiene presencia en alrededor de 14 países, como Argentina, Chile y España. Esta organización también ha sido reseñada por medios, como RTVE, identificándola como un grupo que “rechaza la existencia del coronavirus en diferente grado”. 

Al buscar sobre médicos por la verdad de Canadá, tanto en español como en inglés, no encontramos un sitio oficial de dicha organización en Internet. En redes sociales como Facebook encontramos una cuenta general llamada “Médicos por la verdad”, así como cuentas de Argentina y Chile, pero no de Canadá y en ninguna de éstas figura la publicación que estamos verificando, la cual sólo aparece en perfiles personales, lo que ya pone en evidencia el dudoso origen de lo que la publicación transmite, al no ser posible verificar la fuente de donde se originó realmente. 

Sí estamos ante una pandemia y el causante es el nuevo coronavirus

"No existieron contagios entre personas. Se descarta que un virus fuera la causa o el responsable de las personas fallecidas informadas por los medios oficiales como ‘por coronavirus’.  Por lo tanto no se aplica la figura de pandemia”, señala inicialmente la publicación de Facebook. 

Acerca de la definición de pandemia y el coronavirus, publicamos el 30 de julio de 2020 un explicador para ahondar en las diferencias entre epidemia, pandemia y endemia. 

Según la Organización Mundial de la Salud, OMS, una pandemia es “la propagación mundial de una nueva enfermedad.”

La OMS en su página web, muestra una cronología de los hechos que llevaron a declarar al coronavirus como pandemia: el 31 de diciembre de 2019 se detectó “una declaración de la Comisión Municipal de Salud de Wuhan para los medios de comunicación publicada en su sitio web en la que se mencionan casos de una «neumonía vírica» en Wuhan, China”. Para el 4 de enero, la OMS anunció que había un conglomerado de casos de neumonía y que se habían “iniciado las investigaciones” para determinar la causa.

Para el 11 de marzo de 2020, la situación era tan preocupante que se declaró oficialmente al COVID-19 como una pandemia. 

A 9 de Diciembre de 2020, el Centro de Recursos sobre el coronavirus de la Universidad Jhon Hopkins en Estados Unidos, que monitorea y registra las cifras de casos y muertes por este virus, reporta 1’560.117 muertes y 68’387.002 de infectados en todo el mundo debido al nuevo coronavirus durante el 2020, lo que concuerda con la definición de pandemia debido a la propagación mundial de la enfermedad, datos que cada día siguen en aumento como también lo evidencia el portal en línea Our World in Data.

Además el nuevo coronavirus fue identificado, aislado y secuenciado genéticamente como el causante de las neumonías reportadas inicialmente en Wuhan. El 7 de enero de 2020, investigadores chinos compartieron la secuencia genética completa del 2019-nCoV (nuevo coronavirus o SARS-CoV-2), extraída de la muestra de secreciones pulmonares de pacientes con neumonía en Wuhan a través de la base de datos GenBank de los Institutos Nacionales de Salud y de la Iniciativa Global para Compartir Todos los Datos Sobre Influenza (o en inglés Global Initiative on Sharing All Influenza Data, GISAID), como señalamos en un chequeo previo al verificar otras ideas conspiracionistas de “médicos por la verdad”. 

Una publicación en la revista New England Journal of Medicine, en febrero, alertaba respecto a los síntomas que producía este virus y lo reportaba como un nuevo coronavirus, diferente a todos los coronavirus conocidos previamente. 

Por lo tanto, el nuevo coronavirus sí es el virus causante de la pandemia que azota al mundo, ha sido aislado y secuenciado de pacientes con COVID-19, y la población mundial sí vive una pandemia, contrario a lo que afirma esta publicación atribuida a “médicos por la verdad”.

Sí han existido contagios de COVID-19 entre personas y transmisión del virus por aire

Esta publicación en Facebook atribuida también señala que “no existieron contagios entre personas”, lo cual es falso. 

En múltiples oportunidades, la OMS ha explicado las formas en que se propaga el COVID-19, entre las que se destacan el contacto cercano con alguien infectado, “cuando el virus entra por la boca, la nariz o los ojos”, hecho que ocurre cuando no se aplica el correcto distanciamiento en lugares cerrados o abiertos y cuando no se usa correctamente el tapabocas.

Sobre el mismo tema, un documento técnico del Ministerio de Salud de Colombia recalca la importancia del uso del tapabocas y que el mismo no elimina la necesidad de lavarse las manos y el distanciamiento social. Este documento aclara además cómo el tapabocas bloquea el paso de saliva o aerosoles tanto para quien lo usa, como para los que están a su alrededor, disminuyendo el riesgo de contagio e infección por el nuevo coronavirus. 

De hecho, la OMS también advierte que el virus “se puede propagar cuando personas infectadas estornudan o tosen sobre superficies u objetos tales como mesas o pasamanos, o tocan esas superficies. Otras personas se pueden infectar al tocar esas superficies contaminadas y luego tocarse los ojos, la nariz o la boca sin antes haberse lavado las manos”, por eso en distintas ocasiones han recalcado en la importancia de un adecuado lavado de manos constantemente.

El comunicado de ‘Médicos por la Verdad’ habla de la imposible propagación del virus por parte de personas sanas. Sin embargo, como ya lo contamos en este explicador, están los asintomáticos, que son personas quienes al hacerles la prueba para el diagnóstico de infección por el SARS-CoV-2 salen positivas, pero al examinarlas o preguntarles no tienen signos o síntomas de la enfermedad y lucen aparentemente sanas. 

Asimismo, la OMS el 5 de junio, señaló que “algunas personas infectadas por el virus del COVID-19 nunca desarrollan ningún síntoma, pero pueden expulsar el virus, que puede, luego, ser transmitido a otros”.

María Fernanda Gutiérrez, doctora en virología y magíster en comunicación de la Universidad Javeriana, explicó que el caso de los asintomáticos puede ser “por causas asociadas a la susceptibilidad genética, es decir, a las características propias de cada persona que se heredan” y que dan la posibilidad de infectarse y de reaccionar ante el virus mucho o poco a pesar de no haber recibido la vacuna o el medicamento contra el virus.

Sobre el tema de los asintomáticos, un estudio de la Universidad de California, en Estados Unidos, publicado en la revista científica Aerosol Science and Technology, concluye que sí es posible contagiarse del virus al tener contacto con una persona asintomática ya que con el solo hecho de mantener una conversación hay partículas que pueden llegar a quien no tenga el virus. Estas partículas se conocen como aerosoles, y pueden viajar por el aire con mucha facilidad, como señala el estudio.

Por lo tanto, evidenciamos nuevamente que esta publicación de los “médicos por la verdad” de Canadá transmite ideas erróneas, pues los contagios por el nuevo coronavirus sí se han dado entre personas e incluso entre asintomáticos. 

No se ha demostrado relación entre la vacuna de la influenza y el COVID-19

El mensaje atribuido a “Médicos por la Verdad de Canadá”, también menciona que el nuevo coronavirus fue inoculado a través de una “campaña de vacunación antigripal”. 

Esta idea ya había sido verificado en un reciente chequeo de Colombiachek. La asociación entre la vacuna de la influenza (o antigripal) y el COVID-19 causado por el nuevo coronavirus hace parte de las teorías conspiracionistas de la pandemia y la catalogamos como falsa. 

Asimismo, colegas de Maldita en España, también han verificado ideas de este tipo difundidas por integrantes de Médicos por la verdad de España, respecto a la relación entre el COVID-19 y la vacuna de la influenza, señalando su falsedad.

El grupo negacionista “Médicos por la verdad”, sustenta estas afirmaciones aparentemente en un estudio publicado en la revista Vaccine en octubre de 2019 cuando aún no iniciaba la pandemia, pero tergiversa y distorsiona las conclusiones del mismo. 

Como lo citamos en un chequeo previo, en la investigación publicada en Vaccine se buscó estudiar la asociación entre la aplicación de la vacuna de la influenza y el aumento de la susceptibilidad de los vacunados a enfermarse por otros virus respiratorios, un fenómeno que es conocido como interferencia de virus. Pero hay que tener en cuenta que el estudio incluía análisis de otros coronavirus, no del nuevo (SARS-CoV-2) porque aún no se sabía de su existencia para la fecha en que fue publicada la investigación y los mismo autores han hecho aclaraciones durante el 2020 respecto al mal uso que se ha hecho de su trabajo y a las conclusiones distorsionadas que muchos han hecho de su estudio, para alimentar ideas antivacunas y que pueden afectar la salud pública.

Por todo lo anterior calificamos como falsas las afirmaciones de la publicación, atribuidas a “Médicos por la Verdad de Canadá” que aseguran que el coronavirus es una intoxicación masiva provocada de manera intencional, que no existe una pandemia, que los asintomáticos no son transmisores del virus y que no existieron contagios entre personas, porque, como señalamos, la evidencia nos ha demostrado todo lo contrario a lo largo de este año. 

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Martes, 14 Abril 2020

No se ha probado que desinfectar calles prevenga el Covid-19

Por Emiliano Rodríguez Mega

La mayoría de países están desinfectando sus espacios abiertos de distintas maneras. Pero algunos científicos advierten que la desinfección debería enfocarse más bien en lugares cerrados.

Este artículo fue publicado originalmente por Salud con lupa, el 14 de Abril de 2020. Este contenido es reproducido aquí como parte de LatamChequea, una alianza de países latinoamericanos para combatir la desinformación al respecto del brote de coronavirus en el mundo.

Los vecinos de las colonias de Tegucigalpa más afectadas por el COVID-19 escuchan un zumbido que ya se ha vuelto familiar. Son las hélices de drones que sobrevuelan sus casas, fumigando plazas, calles y banquetas con una mezcla de agua y cloro. Su objetivo es prevenir la propagación del SARS-CoV-2, el nuevo coronavirus, en la capital hondureña.

Wendy Murillo también reconoce el ruido. Su casa, donde viven al menos cinco personas hipertensas y, por tanto, en mayor riesgo a enfermar gravemente, se encuentra cerca de un complejo deportivo que el gobierno ha transformado en refugio temporal para alojar casos sospechosos de COVID-19. En esa zona, los operativos de desinfección se han intensificado.

“Yo sí creo que son necesarios”, opina Murillo, viróloga de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras. “Cualquier medida que nos ayude a contrarrestar este virus tiene que ser bienvenida y tenemos que utilizarla”.

Otros lo han hecho ya. China, por ejemplo, bombardeó la ciudad de Wuhan, el epicentro del brote de COVID-19, con desinfectante. Las imágenes de drones, camiones y personal de limpieza rociando cada rincón se replicaron en más ciudades conforme la pandemia avanzaba.

En América Latina, Tegucigalpa no ha sido la única en adoptar la desinfección de espacios públicos abiertos como parte de su estrategia para frenar el avance de casos de COVID-19. A ella se suman municipios y provincias de países como Perú, Ecuador, México y Bolivia. Pero algunos científicos advierten que no hay evidencia sólida de que esta estrategia ayude a prevenir nuevos casos de infección. Y que la desinfección debería enfocarse más bien en lugares cerrados, como hospitales, salas de emergencia, mercados, bancos o farmacias, donde es más probable que ocurran los contagios.

“La desinfección de espacios públicos –– solamente aventar sustancias químicas a la calle, a los parques –– no se ha probado que tenga ningún efecto para disminuir el contagio, para hacer menos grave la enfermedad, para evitar contraer el virus,” dice Thalía García Téllez, inmunóloga especializada en enfermedades infecciosas que trabaja como asesora independiente en París, Francia.

Algunas investigaciones recientes han tratado de responder cuánto tiempo sobrevive el SARS-CoV-2 cuando no está infectando a alguien.

Una de ellas, publicada en el Journal of Hospital Infection, analizó 22 estudios y encontró que coronavirus similares al SARS-CoV-2 –– como aquellos que causaron las enfermedades de SARS y MERS hace algunos años –– persisten en superficies duras como vidrio, metal o plástico varios días (en un caso, hasta nueve) aunque pueden ser eliminados con alcohol, agua oxigenada o hipoclorito de sodio, comúnmente llamado cloro. Pero todo esto depende de cuántos virus hay en el ambiente; si hay muchos, como en hospitales, durarán más tiempo. Lo más probable es que la cantidad sea mucho menor al aire libre, sobre todo en países donde la cuarentena ya ha obligado a mucha gente a quedarse en casa. El problema es que la ciencia todavía no ofrece una respuesta clara sobre el nuevo coronavirus.

La evidencia más cercana que tenemos por ahora viene de otro estudio del New England Journal of Medicine que observó cuánto tiempo permanecía activo SARS-CoV-2 fuera del cuerpo humano. Sus resultados sugieren que el virus dura entre dos a tres días en plástico y acero inoxidable. Y unas tres horas en el aire, aunque los autores reconocen que sus condiciones de estudio no reflejan la vida real. Pero sus hallazgos también indican que con cada hora que pasa los niveles del virus se reducen de forma dramática. Hasta ahora, ningún experimento ha evaluado otras superficies, como el asfalto.

El mensaje aquí es que la desinfección masiva de lugares abiertos “todavía no tiene un sustento científico como tal,” afirma Sara Sosa Delgado, viróloga del Instituto Politécnico Nacional en Ciudad de México. “No hay estudios suficientes o contundentes para hacerlo”.

Mal planeada, agrega, esta estrategia también puede causar daños innecesarios para la gente. Las sustancias que se utilizan para desinfectar comúnmente son tóxicas y deben emplearse en concentraciones bajas. En el caso del hipoclorito de sodio, sugiere la Organización Mundial de la Salud, es suficiente usar una solución de 0.1-0.5% contra el SARS-CoV-2. Pero si está muy por debajo de la concentración recomendada, “es absolutamente inútil”, dice García Tellez.

La fumigación de calles y avenidas en Quito también ha tomado por sorpresa a Daniel Simancas-Racines, médico epidemiólogo de la Universidad UTE. Ahora mismo, dice, las medidas más urgentes son distribuir mascarillas de manera masiva a la población, conseguir equipo de protección para el personal médico y dar apoyos económicos a las familias para que sobrevivan la cuarentena. No bañar la ciudad con desinfectante.

“Hay muchas estrategias más efectivas que gastar millones de dólares en la fumigación masiva,” dice Simancas-Racines. “Pero ahora ante la premura y la capacidad de este virus de infectar a mucha gente, se la ha adoptado.”

Aunque este tipo de desinfección usualmente complementa otras medidas, a García Téllez le preocupa que pueda generar una falsa sensación de seguridad en las personas. Su recomendación es sencilla: “Lávate las manos y mantente lejos de la gente. Eso es imprescindible. Eso es insustituible. Avienten o no avienten aerosoles al ambiente. Eso es lo que va a evitar la transmisión, independientemente de cuántas veces se hayan lavado los postes y las banquetas”.

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