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Lunes, 29 Marzo 2021

Las vacunas no están programadas para matarnos ni Bill Gates quiere despoblar el mundo

Por Mónica Ospino Orozco

La publicación de Facebook que asegura que las vacunas provocarán fallecimientos meses después de ser aplicadas es falsa y se basa en teorías conspirativas ya desmentidas.

Las teorías conspirativas alrededor de las vacunas desarrolladas para combatir el COVID-19 siguen expandiéndose en el mundo y en días recientes se mueve una publicación en Facebook en la que se asegura, entre otras cosas, que “las vacunas del COVID están programadas para no causar molestias en los primeros días o meses. Pueden pasar de 2 a 4 meses o más hasta que la vacuna se active y causará que los vacunados fallezcan”.

Adicionalmente, el texto, que no cita ninguna evidencia científica ni atribuye autoría alguna, agrega, que “no hay forma de desintoxicarse después de vacunarse, la vacuna además de traer sustancias tóxicas, también trae Nanotecnología que los humanos ni siquiera saben que existe, o no creen. Esta Nanotecnología sirve para activar las sustancias tóxicas después de meses de haberse inyectado”.

Pero la mencionada publicación va más allá y sostiene que “el plan de los gobiernos es vacunar a la mayor cantidad de personas, y después de meses activar todas las vacunas al mismo tiempo, así nadie va poder protestar o reclamar, todos ya estarán muertos”.

Y finaliza con una de las teorías de conspiración más repetitivas de esta pandemia y es la que asegura que el plan es la despoblación del mundo: “Los gobiernos preparan un reseteo planetario de almas (despoblación), después del reseteo ya nada sera igual, ya no se sostendrá el mismo estilo de vida, ocurrirán cambios que pueden inclinarse a favor de los sobrevivientes”. 

Claro, no sin antes asegurar que habrá resistencia, incluso extraterrestre: “Muchos esperan que alguien detenga la vacunación, ya sea que haya intervención de organismos no terrestres, o que la misma resistencia terrestre detenga la vacunación, lo importante es sobrevivir”.

En Colombiacheck decidimos verificar esta publicación, teniendo en cuenta que se viralizó en Facebook y ha sido vista por más de 20.000 personas en esta red social, según una herramienta a la que tenemos acceso por una alianza en la lucha contra la desinformación.

Sin embargo, todas estas afirmaciones son falsas, y ya en Colombiacheck hemos desmentido varias de las teorías que la publicación viral. Además, en el explicador “Cuáles son y cómo funcionan los tipos de vacunas para el COVID-19” respondemos una serie de preguntas relacionadas con las vacunas y su seguridad.

“En 2 o 4 meses causarán que los vacunados fallezcan”

La primera afirmación de la publicación, objeto de este chequeo, cuestiona la seguridad de las vacunas, pues asegura que éstas en dos o cuatro meses provocarán la muerte de quienes hayan sido vacunados. Pero en dicho explicador, encontramos que “cualquier tipo de vacuna, incluyendo las vacunas candidatas para prevenir el COVID-19, antes de ser comercializada, debe demostrar que cumple con unos requisitos básicos: que sea segura (es decir, que no cause efectos secundarios graves), que sea eficaz (que sirva para prevenir el desarrollo de la enfermedad, en los diferentes grupos poblacionales) y que se pueda distribuir a la población que la necesita”.

También, explicamos que “cuando una vacuna demuestra ser segura y eficaz en la fase III, las agencias reguladoras de cada país (en Colombia es el Invima, cuya labor aclaramos en otro explicador), así como agencias internacionales como la Organización Mundial de la Salud, OMS, o la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), o la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) en Europa, según corresponda, evalúan minuciosamente todos los datos antes de otorgar las aprobaciones para continuar el paso a la fase IV con un registro de autorización para su comercialización y distribución”. 

Y en esta nota, que habla en detalle de la seguridad de las vacunas, quedó claro que, “la evaluación de la seguridad no termina con la aprobación de las vacunas. Los fabricantes de las vacunas están obligados a continuar la realización de estudios de seguridad, enfatizan desde la Organización Panamericana de la Salud, e incluso deben demostrar pruebas que garanticen que cada lote de vacuna es de buena calidad”. 

Pero adicionalmente, El Verificador del diario La República de Perú ya había chequeado esta publicación y también encontró que sus afirmaciones son falsas, pues “durante su desarrollo, los proyectos de vacuna contra el nuevo coronavirus deben demostrar de manera prioritaria su seguridad y eficacia mediante una serie de rigurosos ensayos clínicos”. 

“De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud, desde la primera fase de ensayos (con menos de 100 adultos) se evalúa la seguridad y los efectos biológicos de los proyectos de vacuna”, asegura el chequeo de La República.

Aparte de esto, la publicación no sustenta esta afirmación en ninguna fuente.

Nanotecnología no activa sustancias tóxicas

En otra de las afirmaciones se indica que las vacunas usan nanotecnología “para activar sustancias tóxicas”, y como ya lo explicamos en esta nota, “la nanotecnología se utiliza desde hace más de una década, incluido en el desarrollo de vacunas, como la de la influenza, y en vacunas contra el COVID-19. La razón de utilizar este tipo de tecnología es que virus como el nuevo coronavirus funcionan a esa escala. Hoy sabemos que el diámetro del nuevo coronavirus está entre los 50 y 200 nanómetros”.

En su uso científico, “nano” quiere decir “la milmillonésima parte de la unidad”. Es decir, a esta escala las estructuras son tan pequeñas que equivalen a algo solo diez veces más grande que átomos individuales. Para ponerlo en perspectiva, una hoja de papel tiene unos 100.000 nanómetros de grosor.

Pero además en ese mismo chequeo, Adriana Patricia Herrrera, ingeniera química de la Universidad del Atlántico, PhD en ingeniería química y con estudios postdoctorales en síntesis y aplicaciones de nanomateriales funcionales de la Universidad de Mayagüez en Puerto Rico, explicó a Colombiacheck, citando una publicación científica de la revista Cell Press, que “el uso de nanotecnología para las vacunas facilita, entre otros aspectos, el paso a través de las membranas celulares. Además los nanomateriales que se utilizan en las vacunas evitan que algunos de sus componentes se degraden rápidamente. Los protegen a la vez que reducen toxicidad y minimizan efectos secundarios de las vacunas”.

Por lo que tampoco es cierto que la nanotecnología en las vacunas active sustancias tóxicas, pues su función es exactamente la contraria.

Control poblacional

La otra teoría que lanza la ya viral publicación, sostiene que los gobiernos, sin especificar cuáles, preparan un “reseteo planetario de almas (despoblación)”, y esta también es una afirmación que ya hemos trabajado en anteriores chequeos (1, 2, 3), en los que generalmente se atribuye al dueño y fundador de Microsoft, Bill Gates, ser el cerebro tras un plan para controlar la población mundial. 

En esta verificación, por ejemplo, desmentimos afirmaciones similares de una diputada italiana que aseguró que Gates “lleva décadas desarrollando planes de despoblación”.

En dicho chequeo precisamos que “como encontraron nuestros colegas chequeadores AFP Factual, la diputada Cunial sacó de contexto los comentarios hechos por Gates en una charla TED de 2010

“Hoy en día hay 6.800 millones de personas en el mundo. Deberíamos llegar a los 9.000 millones. Si hacemos un muy buen trabajo en nuevas vacunas, salud y salud reproductiva, podríamos reducir eso en tal vez 10 o 15%, pero mantendremos una tasa de crecimiento [demográfico] de alrededor de 1,3”, dijo el multimillonario para explicar cómo lograr la neutralidad de carbono. Con esto, si se analiza en contexto, el magnate se refería a una reducción del crecimiento de la población mundial, no a una reducción de la población. El aumento seguiría siendo positivo, escribieron los verificadores.

En resumen esta publicación lo que hace es una suma de teorías conspirativas sin sustento y no ofrece evidencia alguna que soporte sus afirmaciones, por lo que la calificamos como falsa.

 

 

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Viernes, 30 Julio 2021

Vacunados contra COVID-19 no pierden sus derechos ni son propiedad de las farmacéuticas

Por Gloria Correa

Esta desinformación carece de sustento ya que la Declaración Internacional de Derechos Humanos establece que nadie puede perder sus derechos básicos bajo ningún escenario.

Desde el mes de junio de 2021 en Facebook (1,2,3) circula una imagen que incluye la siguiente frase: “Los vacunados con ARN ya no tienen derechos humanos ni del Estado. Son patentes de la corporación que diseñó el fármaco”. 

Publicación etiqueta falso

Otras publicaciones con contenido muy similar también han circulado recientemente por redes sociales como Facebook (1,2), Twitter y en páginas web (1,2).  Pero todo esto es desinformación sobre las vacunas contra COVID-19, en particular las que utilizan tecnología de ARNm, como las de Pfizer y Moderna.

En algunas de estas publicaciones hacen alusión a un controvertido caso que se dio en el 2012 en Estados Unidos, en el cual una sentencia del Tribunal Supremo de Estados Unidos dictó que un gen natural (una parte del ADN) no era patentable, ya que se encontraba en la naturaleza, pero sí permitió que un nuevo gen complementario desarrollado en el laboratorio fuese patentado.

No obstante, esas publicaciones en redes sociales han tergiversado dicho caso señalando erróneamente que “la Corte Suprema de los Estados Unidos dictaminó que no se puede patentar el ADN humano, porque era un producto de la naturaleza. Sin embargo, al final del fallo se aprobó que si se llegara a cambiar el genoma humano como se está haciendo hoy mediante la inoculación de ARN mensajero, entonces ese genoma puede patentarse y se clasifica como propiedad privada”.

Pero aquí utilizan la falsa idea de que las vacunas de ARNm contra COVID-19 modifican la información genética para difundir más desinformación.

Desde los Centros para la prevención y control de enfermedades en Estados Unidos (CDC) y muchos otros organismos y autoridades en salud (1,2,3,4, 5) han aclarado que las vacunas de ARNm no modifican nuestra información genética. 

En Colombiacheck también lo hemos desmentido en chequeos previos (1,2,3, 4). 

Los vacunados no pueden perder sus derechos 

En la Declaración Universal de Derechos Humanos, proclamada el 10 de diciembre de 1948 en París por la Asamblea General de las Naciones Unidas, están consignados los derechos humanos básicos.

En el Artículo 2  de dicha declaración se indica que ninguna persona puede perder los derechos y libertades allí proclamados bajo ninguna índole, lo cual aplica para el escenario de la vacunación contra COVID-19. 

Artículo 2. Declaración Universal de los  Derechos Humanos

Fuente:https://www.un.org/es/about-us/universal-declaration-of-human-rights

Por el contrario, la vacunación contra COVID-19 es un derecho, el cual debe ser garantizado por los Estados. Una comisión de expertos en Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas a través de una declaración hecha el 9 de noviembre de 2020 resaltó la importancia del acceso universal a las vacunas:

"Los Estados tienen la obligación de asegurar que todas las vacunas y tratamientos contra el Covid-19 sean seguros, estén disponibles y sean accesibles y asequibles para todo el que lo necesite y que en consecuencia el acceso a estas tecnologías debe brindarse para todos sin discriminación y priorizando a quienes sean más vulnerables a la enfermedad”. 

Estas premisas también están consignadas en el Decreto 109 del 29 de enero de 2021 a través del cual se adoptó el Plan Nacional de Vacunación contra COVID-19 en Colombia. 

Por su parte, Carolina Gómez Muñoz, abogada, fundadora e Investigadora del Centro de pensamiento, medicamentos, información y poder de la Universidad Nacional de Colombia (DIME) y asesora del Secretario de Salud de Bogotá, explicó a Colombiacheck que “todas estas vacunas se diseñaron con dinero de los estados, justo para garantizar el derecho humano a la salud. Las vacunas se hacen como garantía de los derechos humanos”. 

“Este letrero es muy engañoso, esa relación causal que intentan establecer entre que una empresa tenga una patente y la pérdida de esos derechos humanos cuando uno ya está vacunado es realmente inexistente”, recalcó Gómez.

Patentes no aplican para humanos

En la Superintendencia de Industria y Comercio en Colombia se indica que una patente es un privilegio que da el Estado a un inventor que haya logrado a través de su invento una solución que le aporte beneficios a la humanidad. El privilegio que otorga la patente consiste en el derecho a explotar económica y exclusivamente el invento por un tiempo determinado de 20 años.

En Colombia, como en otros países, los medicamentos y otras invenciones están cubiertos por patentes, que además brindan protección legal contra la copia. Las vacunas no son una excepción.

Carolina Gómez Muñoz resaltó a Colombiacheck que como existen múltiples vacunas contra COVID-19 en el mundo, esto implica que no sea una sola empresa la dueña de la patente sino varias y hay varias patentes para cada vacuna. Igualmente lo señala esta publicación sobre la red de patentes de las vacunas contra COVID-19 de la revista Nature.

El verdadero debate actual sobre las vacunas y las patentes está centrado en la posibilidad de que las empresas farmacéuticas dueñas de las patentes las liberen para garantizar un mayor acceso a las vacunas como lo han resaltado diversos medios de comunicación a nivel internacional (1, 2, 3, 4).

Gómez también recalcó a Colombiacheck sobre este tema: “La discusión en el debate internacional se está dando es por el acceso a más vacunas. La discusión actual con las vacunas contra COVID-19 es acerca de cómo las patentes violan los derechos humanos en especial el derecho a la salud porque no permiten el acceso a más vacunas e impiden que más gente esté vacunada”. Pero no porque el estar vacunado signifique volverse una patente de las farmacéuticas como señalan en las publicaciones que buscan desalentar la vacunación.

Por su parte María Victoria Sánchez, PhD en Farmacia, investigadora del Laboratorio de inmunología y desarrollo de vacunas del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) en Argentina, consultada por los colegas verificadores de AFP, concluyó sobre este tema: “Las empresas sí tienen la patente de su vacuna, pero esto no significa que patenten o tomen posesión de quienes las reciben”.

De este modo concluimos es falso que quienes son vacunados contra COVID-19 pierdan alguno de sus derechos, por el contrario con la vacunación se busca garantizar el derecho a la salud en medio de la pandemia desatada por el nuevo coronavirus. Y los vacunados  tampoco pasan a ser propiedad o “patentes” de las farmacéuticas que producen tales vacunas porque un ser humano no se puede patentar. 

Para consultar más chequeos o explicadores sobre la pandemia puede visitar nuestro especial Mentiras y verdades sobre el coronavirus, también puede sugerirnos un chequeo aquí