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Falso

Miércoles, 31 Marzo 2021

No, el 30 % de los vacunados no morirán en pocos meses

Por Mónica Ospino Orozco

Una pieza viral, basada en afirmaciones de tres reconocidas figuras de la desinformación contra el COVID-19, asegura que las vacunas ARNm destruirán nuestros pulmones y causarán millones de muertes. Comprobamos que todo es falso.

Las redes sociales son el vehículo más usado para promover mensajes que buscan infundir miedo a la inmunización contra el COVID-19 que hoy se adelanta en gran parte del mundo y que en Colombia ya sobrepasa las dos millones de dosis aplicadas, según el más reciente reporte del Ministerio de Salud, con corte al 30 de marzo de 2021. 

En Colombiacheck le pusimos la lupa a esta pieza que ya se ha hecho viral en Facebook, Twitter y redes de mensajería instantánea como Telegram y WhatsApp, y en la que se mezclan los nombres de tres prominentes “figuras” del movimiento antivacunas con teorías conspirativas acerca de los efectos de éstas.

El título de la pieza viral es: “El 30 % de los vacunados morirán en pocos meses”. Y a continuación se despliega una teoría según la cual “las vacunas con ARNm serán utilizadas para la despoblación en los próximos 3 a 6 meses (julio de 2021)”.

La gráfica está acompañada de una fotografía de la médica osteópata estadounidense, Sheri Tennpeny, y la cita que titula la pieza habría sido dicha por la médica francesa Alexandra Henrion-Caude, y apoyada por los postulados de Dolores Cahill, bióloga y profesora del University College of Dublin, en Irlanda. Las tres son reconocidas por haber propagado desinformaciones acerca del COVID-19.

Captura pieza viral

El texto, que contiene desinformaciones que ya hemos verificado en Colombiacheck, asegura también que “... a través de las vacunas ARN-m, existen muchos mecanismos por los cuales estas sustancias crearán caos entre las personas, pues nuestros anticuerpos destruirán nuestros pulmones y desactivarán los antimacrófagos inflamatorios y llevarán el virus al interior de la célula permitiéndole replicarse y causando la muerte de muchas personas al año de la vacuna...” (sic).

Y continúa señalando que “...no solo para el shock anafiláctico o las enfermedades cardiovasculares, sino también para las enfermedades autoinmunnes, ya que los anticuerpos de la proteína Spike comenzarán a atacar y a destruir los glóbulos rojos. Para la segunda dosis agravará la situación”, concluye.

Vacunas ARNm no crean “caos”

En Colombiacheck ya hemos publicado varias notas en las que desmentimos desinformaciones relacionadas con las vacunas que usan la tecnología ARNm (1, 2, 3) y en este explicador titulado “Cuáles son y cómo funcionan los tipos de vacunas para el COVID-19” queda claro que “en general, el ARN es una molécula frágil que se destruye apenas cumple su función. El ARN mensajero, o ARNm, es el que se usa en este tipo de vacunas génicas, las células normalmente lo usan como ‘mensajero’ para llevar la receta traducida del ADN a los ribosomas que están en el citoplasma y así darles la instrucción de producir las proteínas que necesita para su funcionamiento diario, proteínas que necesitamos para pensar, caminar, movernos y vivir”.

 “Entonces, estas vacunas funcionarían introduciendo en nuestras células ese fragmento de ARNm con información del SARS-CoV-2 que lleva las instrucciones de cómo producir la proteína S de la corona del virus. Al entrar en las células, el ARNm llega a los ribosomas y es leído para que la célula produzca las proteínas del virus sin necesidad de estar en contacto con él”. 

Además, esta misma pieza que circula en redes ya fue verificada por nuestros colegas españoles de Maldita.es, quienes en su chequeo encontraron que “la Agencia Europea del Medicamento (EMA), en su recomendación para autorizar la comercialización de vacuna de ARN de Moderna, también indica que el ARN mensajero de la vacuna no permanece en el cuerpo: Cuando una persona recibe la vacuna, algunas de sus células leerán las instrucciones del ARNm y producirán temporalmente la proteína de pico. El sistema inmunológico de la persona reconocerá esta proteína como extraña y producirá anticuerpos y activará las células T (glóbulos blancos) para atacarla”. 

Y agrega: “Si, más adelante, la persona entra en contacto con el virus SARS-CoV-2, su sistema inmunológico lo reconocerá y estará listo para defender al cuerpo contra él. El ARNm de la vacuna no permanece en el cuerpo, se descompone poco después de la vacunación".

Así que no es cierto que estas vacunas produzcan caos en el cuerpo, pues el ARNm es de corta duración y se destruye una vez cumple su cometido en el cuerpo.

No destruyen los pulmones

Otra de las falsas afirmaciones de la pieza viral, objeto de este chequeo, es la que dice que estas vacunas destruirán “nuestros pulmones desactivarán los antimacrófagos inflamatorios y llevarán el virus al interior de la célula permitiéndole replicarse”.

Sin embargo, nada de esto es cierto, pues como cita Maldita.es en su chequeo, “para afirmar esto, Tenpenny se basa en estudios sobre el desarrollo de vacunas para los virus responsables del síndrome respiratorio agudo severo (SARS) y el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS) que no están relacionados con la COVID-19”.

Y agrega: “A este respecto, según el virólogo Pepe Alcamí, en el caso del SARS se observó en modelos experimentales que algunas vacunas (que no eran de ARNm ni de adenovirus) provocaban pulmonías más graves cuando los animales eran posteriormente infectados. Esto se debía a que se produjo una respuesta celular de perfil Th2”.

Por lo tanto, concluyen nuestros colegas de Maldita, “la afirmación de Tenpenny carece de evidencias. Los estudios en los que se basa para hacer su afirmación no tienen relación con el virus de la COVID-19. Además, las vacunas de ARNm contra esta enfermedad han demostrado generar respuestas sanas, según señala Alcamí: Es decir, las vacunas generan anticuerpos neutralizantes y respuestas de tipo Th1".

No causarán la muerte del 30 % de los vacunados

Sobre la supuesta mortalidad que causarán las vacunas también ya hemos redundado en Colombiacheck, pues son varias las verificaciones al respecto (1, 2, 3) y en particular la claridad frente a la afirmación de que en unos meses el 30 % de los vacunados morirá, en este explicador queda desmentida.

Pues “las vacunas contra COVID-19 demostraron ser seguras. Esa es la primera pregunta, y la más importante, que también se hicieron los científicos al diseñarlas y probarlas, ya que la seguridad es la máxima prioridad en las vacunas, y eso no fue diferente para las del COVID-19. Antes de que cada una de las candidatas a vacuna fuera aprobada para su uso por el público en general, debió pasar por un proceso cuidadoso y riguroso de al menos tres fases, incluyendo el estudio en miles de voluntarios”.

Agrega dicho explicador: “Las vacunas contra COVID-19, como la de Pfizer/BioNTech, Moderna, Astrazeneca, Sputnik V, sólo recibieron la autorización para uso en la población general hasta que todos esos datos de seguridad, recopilados en las investigaciones, fueron revisados ​​a fondo por ojos externos de las agencias reguladoras como la Administración de Medicamentos y Alimentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) o la Agencia Europea de Medicamentos (EMA, por sus siglas en inglés) y la OMS”. 

Así que reiteramos que no es cierto que haya tal programación en las vacunas contra el COVID-19 para provocar la muerte de millones de personas; las evidencias científicas disponibles demuestran lo contrario.

Con todas estas evidencias calificamos como falsa la pieza que se ha hecho viral y que lo que busca es confundir, dar información engañosa e infundir miedo.

 

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Cuestionable

Miércoles, 03 Febrero 2021

Declaraciones de Patarroyo sobre las vacunas contra COVID-19 están desactualizadas

Por Gloria Correa, Mónica Ospino y Laura Rodríguez.

Una parte de una entrevista que concedió el médico en agosto de 2020 circula como si fuera actual. Semana publicó un artículo reciente citando sus afirmaciones. El contenido se ha sacado de contexto para desinformar.

Desde hace algunos días circula en redes sociales (especialmente en Facebook y WhatsApp, aunque también en TikTok y Twitter) un video en el que el médico Manuel Elkin Patarroyo comenta que la duración de la respuesta inmunitaria de las vacunas contra el COVID-19 es corta. 

En la grabación, que ha generado controversia en redes sociales y que dura entre dos y cinco minutos dependiendo de la publicación, Patarroyo hace comentarios sobre la seguridad de las vacunas y la duración de la inmunidad de pacientes que han tenido la infección por SARS-CoV-2.

Sin embargo, el video es antiguo. En realidad corresponde a un fragmento de una entrevista que Patarroyo le concedió a Salud Hernández el 13 de agosto de 2020, luego de que Vladimir Putin anunciara que su país tenía la primera vacuna registrada y aprobada contra el coronavirus en el mundo en ese momento: la Sputnik V

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Esto lo averiguamos al analizar las imágenes con INVID, una herramienta de verificación de video, y luego con Youtube DataViewer, una herramienta de Amnistía Internacional con la que se puede averiguar la fecha en que un video fue cargado a YouTube. 

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Hoy, casi seis meses después de dicha conversación, la evidencia tanto sobre las vacunas como la duración de la inmunidad de las personas que se han infectado del nuevo coronavirus ha arrojado nuevos resultados. Por esta razón, las apreciaciones de Patarroyo ahora son, por lo menos, inexactas. 

Asimismo, tanto en el video que circula en redes sociales desde hace varios días como en las publicaciones que la comparten, no aclaran que se trató de una entrevista hecha casi seis meses atrás, en un contexto diferente.

Una publicación viral

El fragmento de las declaraciones de Patarroyo ha sido visto por lo menos 6 millones de veces en Facebook, de acuerdo con la herramienta de monitoreo de redes sociales CrowdTangle. Esta es una de las razones por las que decidimos verificarlo. Ha sido compartido en ciudades como Buga (Valle del Cauca), Leticia (Amazonas) y Neiva (Huila). Incluso, encontramos que supera los 5 millones de vistas en una publicación en Ecuador. 

Algunos usuarios han usado esta información para poner en tela de juicio la seguridad de las vacunas. “Estan experimentando con la gente. Oigan lo que dice Manuel Elkin Patarroyo, científico que a trabajado durante mas de Décadas en temas de vacunas (sic)”, comentó por ejemplo un usuario de Facebook que compartió el video. 

Así mismo, Semana publicó el 1 de febrero un artículo titulado Manuel Elkin Patarroyo dice que efecto de la vacuna contra coronavirus es muy corto, que ha tenido más de 13.000 reacciones en redes, según CrowdTangle. En el sumario aseguran: “El científico colombiano manifestó sus reparos e instó a no caer en engaños. Hay expectativa entre millones de colombianos por la vacunación contra covid-19 (sic)”. 

La fecha de las afirmaciones de Patarroyo solamente aparece en este primer párrafo: “El científico colombiano Manuel Elkin Patarroyo ha sido tendencia en plataformas digitales por cuenta de una declaraciones que concedió en SEMANA en 2020 y en las que habló del proceso de vacunación que se avecina en Colombia. ¿Qué dijo entonces el científico que ha suscitado tanto revuelo? En diálogo con la periodista Salud Hernández-Mora dio cuenta de cuáles son sus inquietudes de cara a la vacuna contra covid-19”.

Aunque en el texto se anota que la entrevista corresponde al año pasado, se replican las declaraciones del video sin cuestionarlas a la luz de la evidencia científica actual. 

De la misma forma, en sus redes sociales publican el trino sin aclarar la fecha de la entrevista, solamente con el texto “Manuel Elkin Patarroyo dice que efecto de la vacuna contra coronavirus es muy corto” y el link de la nota.

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En Facebook también encontramos la publicación de la nota de Semana en el perfil de su directora, Vicky Dávila, sin ninguna aclaración de la fecha de esta entrevista. 

Sin embargo, como ya dijimos, a la luz de la evidencia actual las declaraciones del doctor Patarroyo que aparecen en el video editado y viralizado, y en la nota reciente de Semana, son imprecisas hoy en día. Aquí, nuestra revisión. 

¿Cuánto duran las defensas?

Una de las mayores preocupaciones alrededor del COVID-19 tiene que ver con la duración de la respuesta inmunitaria, tanto después de sufrir la enfermedad como después de la vacunación.

Sobre los anticuerpos o defensas que quedan luego de enfermar, Patarroyo dijo:

“Se sabe muy bien, entre otras cosas, que las moléculas de este coronavirus que están aquí inducen defensas, pero son de muy corta vida. Eso no duran más de 60 días. Y usualmente en una infección para un individuo que ha tenido enfermedad y uno va y detecta los anticuerpos, los anticuerpos comienzan a desaparecer a las 4 semanas. (...) Ya luego hacia los cuatro o seis meses no tienen ni uno solo de esos anticuerpos. Y eso es uno de los problemas fundamentales hoy en día”. 

Esta afirmación en el momento de la entrevista mostraba la evidencia de la que se disponía. Desde mediados de 2020 se han revelado diversos estudios, algunos que señalaban la posibilidad de que los anticuerpos contra el nuevo coronavirus desaparecieran después de poco tiempo. 

Por ejemplo, investigadores chinos publicaron un estudio en la revista Nature, en junio de 2020, en el que observaron que “los niveles de anticuerpos en una alta proporción de personas que se recuperaron de la infección por SARS-CoV-2 comienzan a disminuir entre 2 y 3 meses después de la infección”. Sin embargo, las observaciones hechas por los investigadores fueron en una muestra muy pequeña, de 37 pacientes sintomáticos y 37 asintomáticos, por lo que, aclararon, se necesitaban con urgencia estudios adicionales. 

Pero con el paso del tiempo han aparecido nuevos estudios que podrían llegar a desestimar análisis como los anteriores o traer a colación observaciones de la respuesta inmunitaria que van mucho más allá de los anticuerpos.

El 6 de enero, por ejemplo, un grupo de investigadores del Instituto de Inmunología de La Jolla (Estados Unidos) publicó en la revista Science una investigación sobre la memoria del sistema inmune, analizaron 254 muestras de 188 casos de COVID-19, en el que incluyeron también 43 muestras tomadas 6 meses después de la infección. 

Ahí, observaron que cada componente de la memoria inmune ante el SARS-CoV-2 tenía un comportamiento diferente con el paso del tiempo. Por ejemplo, la IgG (anticuerpos) contra la proteína Spike [proteína que está en la superficie del virus y que le permite entrar a las células] fue “relativamente estable durante más de seis meses”. 

También, encontraron que “las células B [encargadas de producir esos anticuerpos] eran más abundantes a los seis meses que al mes después de la aparición de los síntomas”. Y finalmente, observaron que los linfocitos T CD4 + específicos del SARS-COV-2 y los linfocitos T CD8 + (otras células del sistema inmune que tienen un papel importante en maximizar la respuesta ante el nuevo coronavirus), “disminuyeron con una vida media de 3-5 meses”.

Andrés Vecino, médico, con maestría en Economía de la Universidad de los Andes, PhD en Sistemas de Salud de la Universidad Johns Hopkins y estudios posdoctorales de la Universidad de Washington, al ser consultado por Colombiacheck aclaró al respecto: “Al día de hoy, sabemos que la inmunidad al COVID-19 después de la infección posiblemente puede durar meses o incluso años, no sabemos exactamente cuánto y no sabemos tampoco qué porcentaje de la población tiene esa inmunidad prolongada, eso sigue en estudio”

“Lo importante es que la mayoría de las personas está dentro de la inmunidad prolongada, pero necesitamos más información para conocerla con exactitud y saber qué tipo de personas desarrollan menos inmunidad”, enfatizó Vecino.

Sobre la duración de la protección de las vacunas, Patarroyo afirmó: “Lo que se espera es que la vacuna proteja de cinco a diez años. Pero en una cuestión excepcional como la de ahora, como mínimo un año. Eso es lo que pedimos los que nos dedicamos al desarrollo de vacunas, que proteja, no que induzca anticuerpos, que los puede tener, (....) pero que protejan eso es otra cosa”, afirmó Patarroyo al respecto. 

“La duración de la protección que nos ofrece una vacuna es multidimensional y depende, entre otras cosas, de la inmunogenicidad y de la rapidez con que cambia el virus, este virus es relativamente nuevo, por lo que aún no es posible realizar un seguimiento más largo. Esperemos que la protección de las vacunas sea tan larga como la que resulta de la infección natural, pero esto está actualmente bajo estudio'', explicó a Colombiacheck Christian Julián Villabona, biólogo, PhD en Microbiología de la Universidad de Sao Paulo (Brasil) y con estudios posdoctorales en el Institute de Recherche pour le Développement y la Universidad de Montpellier en Francia. 

“Recordemos que hemos acelerado el uso de las vacunas (debido a su seguridad y protección) y por tanto este seguimiento en cuanto a la duración de la protección se está haciendo en la medida que ampliamos la vacunación”, concluyó Villabona. 

En ese sentido recordamos que a la hora de analizar este tipo de declaraciones de médicos y científicos después de un tiempo, es necesario tener en cuenta la nueva evidencia. 

La seguridad de las vacunas

Sobre la seguridad de las vacunas, Patarroyo, en la entrevista del 13 agosto de 2020 que hoy se ha vuelto viral, afirmó: “que una persona permita en un momento determinado que le apliquen la vacuna realmente para mí no significa nada. Se lo cuento. ¿Qué es lo que está sucediendo cuando le aplican a la persona? Mirando a ver si es segura, si no le hace daño a nivel renal, a nivel pulmonar a nivel de la sangre, etcétera, etcétera, lo que denominamos los científicos seguridad”.

Poco después dice: “Lo único que le dicen a uno es esa vacuna, la de Glaxo, la de Pfizer, la de Moderna, es segura porque dentro de las 100, las 1.000 personas que vacunaron no indujo ningún daño renal, ni hepático, ni tampoco pulmonar, segura, segura, segura. Lo otro es que induce anticuerpos e induce defensas”. 

Aquí es importante aclarar que la monitorización de la seguridad de las vacunas es uno de los requerimientos más importantes exigido por las autoridades sanitarias para dar la autorización de su comercialización. Y esa seguridad se vigila tanto en los estudios realizados durante el desarrollo de las mismas como en la supervisión tras su comercialización.

Cuando se recopilan datos de seguridad de la vacuna se analiza que estos demuestren que los beneficios conocidos y potenciales de la vacuna superen los daños conocidos y potenciales de infectarse con la enfermedad del coronavirus 2019 (COVID-19), según señalan los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés). En otras palabras, esto quiere decir que el beneficio que da la vacuna sea mayor al riesgo que pueda producir para la salud no tenerla. 

En Colombiacheck encontramos que en relación a la seguridad de las vacunas para prevenir el COVID-19, los CDC aseguran en este artículo actualizado el 25 de enero de 2021, que las vacuna de Pfizer/BioNTech y la de Moderna, ambas vacunas del tipo ARNm, se recomiendan para personas mayores de 16 años, en el caso de Pfizer, y 18 años, para la de Moderna.
 
También señalan que se pueden esperar efectos secundarios leves para ambas vacunas que fueron la mayoría de los que se presentaron en los estudios, como hinchazón, enrojecimiento y dolor en el brazo en que se aplicó. O pueden aparecer manifestaciones como escalofríos, dolor de cabeza y cansancio, síntomas que son más comunes, de acuerdo con los ensayos clínicos, después de la aplicación de la segunda dosis. 

Respecto a la vacuna de Astrazeneca, de acuerdo con la Agencia regulatoria de medicinas y productos para la salud del Reino Unido, esta es segura y los efectos secundarios leves que se pueden esperar son similares a los de las otras dos vacunas: hinchazón, enrojecimiento del brazo en que se aplicó, fiebre, fatiga o incluso vómito. 

Ahora, una de las vacunas que más cuestionamientos había tenido era la desarrollada por Rusia y su Instituto Gamaleya, denominada Sputnik V, que, de hecho, fue sobre la que más se discutió en la entrevista a Patarroyo en 2020 y sobre la que no se tenían muchos datos para esa fecha. 

Sin embargo, la revista científica The Lancet publicó un artículo el 2 de febrero en el que señala que la eficacia de la vacuna es del 91,6 por ciento contra COVID-19. Y los efectos secundarios que se pueden presentar son similares a los de las demás vacunas, es decir, dolor en el brazo, cansancio y un poco de fiebre. 

De acuerdo con una publicación de Russian Direct Investment Fund, “cuando se usa la vacuna Sputnik V, el coronavirus en sí no ingresa al cuerpo ya que la vacuna solo contiene información genética sobre parte de su capa de proteína externa, los llamados ‘picos’ que forman su corona. Esto elimina por completo la posibilidad de infectarse como resultado de la vacunación y, al mismo tiempo, provoca la respuesta inmune estable del cuerpo”.

Adicionalmente, consultamos a Juanita Vahos Zambrano, química farmacéutica de la Universidad Nacional de Colombia y miembro del Centro de Pensamiento Medicamentos, Información y Poder de la misma universidad, quien aseguró que a las afirmaciones de Patarroyo les falta contexto. Es normal que así sea, como ya dijimos, pues las declaraciones del médico no son recientes. 

“Si lo que estamos mirando es a la persona a la que se le está aplicando la vacuna en un ensayo clínico de fase I, fase II o fase III, en la que efectivamente estoy analizando la seguridad de la vacuna, pues claro, en ese momento lo que voy a evaluar es que no produzca ningún daño ni a nivel renal, ni pulmonar ni de la sangre, etcétera, porque es parte de los ensayos clínicos y uno de los desenlaces que se espera ver es que la vacuna no vaya a generar más daños que beneficios”, le dijo Juanita Vahos a Colombiacheck. 

Así mismo, para la química, es necesario aclarar que “las vacunas pasaron por unos ensayos clínicos, que si bien todavía están en curso, ya evaluaron la eficacia y la seguridad y cuando se inicie la aplicación en nuestro país, no se va a empezar a mirar si las vacunas son seguras. Lo que se ha demostrado hasta ahora es que los riesgos no van a superar los beneficios, y las vacunas hasta ahora tienen un perfil de seguridad que es aceptable”.

Así que tras estas nuevas y recientes evidencias hay que señalar que no es cierto, como se difunde en redes sociales con base en las declaraciones del doctor Patarroyo, que “se está experimentando con la gente” para probar la seguridad de las vacunas. 

Aquí puede descargar un par de reportes de seguridad adicionales sobre las vacunas para prevenir el COVID-19 (1 y 2).

Algunos conceptos para aclarar 

Patarroyo presenta en el video viral otros conceptos relacionados con las vacunas. Los verificamos porque algunas de sus ideas resultan confusas.
 
Inmunogenicidad

“Lo otro es inmunogenicidad. Es decir, la capacidad de inducir defensas que sean capaces de matar al virus en el tubo de ensayo o, como hacemos nosotros a nivel de los modelos experimentales…eso es lo que se llama inmunogenicidad”, afirmó Patarroyo.
 
Sobre este concepto el médico hace una explicación parcial, pues según el Ministerio de Salud de Colombia la inmunogenicidad se define como la capacidad de una determinada sustancia para generar respuestas inmunes. 

Sobre este tema, Christian Julián Villabona, biólogo consultado por Colombiacheck señaló: “La inmunogenicidad mide el tipo de respuestas inmunes que la vacuna produce (una respuesta celular, o una respuesta de anticuerpos, o las dos, etcétera) y la magnitud de estas respuestas a lo largo del tiempo. Por tanto, es una medida de qué tan bien funciona una vacuna. Los estudios de inmunogenicidad también suministran información adicional sobre las dosis y la frecuencia de vacunación (una o más de una inyección)”.

Se busca que las vacunas  produzcan inmunogenicidad para que el organismo se defienda frente a virus como el nuevo coronavirus.

Evaluar la inmunogenicidad de un producto biológico, como las vacunas, implica medir los anticuerpos ( y defensas) generadas contra el producto, lo cual se suele hacer tanto en estudios in vitro o en el laboratorio, como afirma Patarroyo, pero también en estudios in-vivo o en humanos, explicaban expertos de la Organización Mundial de la Salud en un artículo publicado en la revista Biologicals y lo han reafirmado durante la pandemia. Por lo tanto Patarroyo fue impreciso al hablar de inmunogenicidad pues dejó por fuera las mediciones y estudios que también se hacen en humanos. 

Eficacia

Patarroyo luego dice en la entrevista: “lo otro es lo que se llama capacidad de protección, es decir protectividad. Es que tanto después de que usted ha sido vacunado, ha encontrado que la vacuna no le ha causado ningún daño, que le produjo los anticuerpos o la respuesta de los glóbulos blancos, qué tanto protege a la gente. Eso es lo que no se ha hecho en ninguna, absolutamente en ninguna de las vacunas hasta hoy en día”.
 
Sin embargo, según las explicaciones que dio, concluimos que con protectividad, en realidad, hacía referencia, por lo menos, a dos términos diferentes que mezcló en sus afirmaciones: seguridad y eficacia. 

Sobre la seguridad lo aclaramos previamente. En relación a la eficacia, este término hace referencia a la medición que se hace de la protección de la vacuna frente a la enfermedad, durante la fase clínica del desarrollo de las vacunas, en los ensayos clínicos, según explican en los CDC, de los Estados Unidos.

La OMS sugirió en abril de 2020 que una "demostración clara de eficacia idealmente es una estimación de aproximadamente 50% de protección de la vacuna, ese debería ser un criterio mínimo aceptable para cualquier vacuna COVID-19, y esa eficacia se puede evaluar en función de los criterios de valoración de enfermedad leve, enfermedad grave y / o diseminación / transmisión de la enfermedad".

La capacidad de una vacuna para proteger contra la enfermedad grave y la mortalidad que puede generar una enfermedad es el criterio de valoración de eficacia más importante, ya que los ingresos hospitalarios y de cuidados intensivos suponen la mayor carga para los sistemas de atención de la salud durante esta pandemia, señalaron expertos en The Lancet.

Para el 13 agosto de 2020, fecha de la entrevista a Patarroyo, aún no se tenía reporte de eficacia de las candidatas a vacunas para prevenir el COVID-19.  

Pero ya en febrero de 2021, se tienen datos de eficacia de casi todas las candidatas que superaron las fase 3 de los ensayos clínicos, que es el paso previo a ser comercializadas, como aclaramos en un explicador sobre vacunas para prevenir el COVID-19. 

Así en diversas revistas científicas y en las páginas oficiales de las farmacéuticas se han publicado los datos de eficacia de las vacunas como Pfizer/BioNTech, Moderna, Sputnik V, Astrazeneca, entre otras (1, 2 y 3). 

“En el ámbito de la protección, los ensayos publicados muestran una elevada eficacia en prevenir la muerte por COVID-19 o protegernos contra los síntomas graves relacionados con COVID-19. La eficacia contra los casos leves se ha visto reducida en algunos casos debido a nuevas variantes virales, pero la protección continúa siendo satisfactoria”, concluyó el biólogo Julián Villabona.
Así que, de nuevo, las afirmaciones del médico sobre seguridad y eficacia, que él llama protectividad, no aplican para hoy en día porque los estudios sobre esos aspectos ya se hicieron. 

Finalmente, con base en toda esta información, calificamos como cuestionables las publicaciones en las que se presentan las declaraciones del médico Manuel Elkin Patarroyo sobre las vacunas como recientes. Debido a que habiendo pasado casi seis meses desde la entrevista de la que se tomó el material, la mayoría de sus afirmaciones están desactualizadas. Algunas de ellas son, además, imprecisas.