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Martes, 28 Junio 2022

¿Qué puedo (y no) hacer con el Permiso por Protección Temporal en Colombia?

Por Abraham Puche*

El nuevo documento que regulariza la permanencia de los venezolanos en territorio colombiano ofrece acceso a derechos y servicios, pero también tiene un alcance limitado. Veamos para qué sirve y para qué no, actualizado al 15 de junio de 2022

El Permiso por Protección Temporal (PPT) es el documento que otorga condición de regularidad a los migrantes venezolanos que viven en Colombia, tal como dispone la Resolución 0971 de 2021. El Estado colombiano ofrece este mecanismo de carácter excepcional hasta mayo de 2031, con el cual los venezolanos pueden acceder a derechos, trámites y servicios fundamentales.

Aunque el Gobierno colombiano presentó el PPT como una solución a la situación migratoria irregular de muchos venezolanos en el territorio, que incluso ha sido alabado por organismos internacionales como ACNUR, lo cierto es que a medida que va pasando el tiempo, surgen más interrogantes sobre su alcance práctico.

En las redes sociales (1) (2) (3) (4) (5) (6) circulan preguntas, comentarios y quejas de poseedores del PPT sobre este documento, que van desde sacarse el RUT (Registro Único Tributario), obtener la licencia de conducir, casarse, registrar a niños nacidos en Colombia, acceder a una billetera electrónica y muchas más.


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En el marco del proyecto Conectando Caminos por los Derechos, en el que hacemos verificaciones de interés para la comunidad migrante venezolana, colombiana retornada y las comunidades de acogida, explicaremos qué pueden y qué no pueden hacer los migrantes venezolanos con el PPT en Colombia.

PPT versus Visa de residente

Tal como se dijo al principio de este artículo,  el PPT es un documento de carácter excepcional y temporal, y sus alcances y limitaciones no deben confundirse con las que otorga una visa o una cédula de extranjería. El marco jurídico colombiano indica que todo ciudadano extranjero que desee establecerse en Colombia debe ser portador de una visa y una cédula de extranjería, para lo cual se deben cumplir con una serie de requisitos, entre los que destacan la presentación del pasaporte del país de origen y el pago de aranceles.

Ante la difícil situación de Venezuela, donde es muy difícil obtener un pasaporte, el ingreso masivo de venezolanos al territorio colombiano de manera irregular y las fuertes limitaciones económicas de muchos de ellos, el Gobierno colombiano decidió crear el PPT como mecanismo de regularización, con el cual los venezolanos pueden acceder tanto a la visa como a la cédula de extranjería

Tal como mencionamos en un explicador anterior, el PPT tiene vigencia hasta el 30 de mayo de 2031, y antes de esa fecha cada portador de este documento debe solicitar y obtener una visa de residente. Este documento se obtiene a los 5 años de permanencia legal, es decir, a partir de la fecha de expedición del PPT, no obstante, aquellos migrantes venezolanos portadores del Permiso Especial de Permanencia (PEP) se les validará el tiempo que tuvieron con este documento. Por ejemplo, quienes recibieron el PEP en 2018, a la fecha ya tienen 4 años regularizados en Colombia, entonces solo deben esperar un año más con el PPT para solicitar la visa de residente.

Mientras se cumplen estos procesos, los migrantes venezolanos portadores del PPT pueden acceder a trámites y servicios, sin embargo, esto no ocurre en todos los casos.

Acceso a trámites y servicios del Estado con el PPT

El presidente Iván Duque firmó la Directiva 05 de 2022, en la que se reconoce el PPT como documento válido para que sus portadores puedan acceder a la siguiente oferta institucional del estado colombiano. 

La misma exhorta a todas las entidades públicas del orden nacional a “admitir el PPT como documento válido de identificación para los migrantes venezolanos, y permitirles así el acceso a su oferta institucional en las mismas condiciones que la población colombiana”, y se ordena a las entidades públicas a hacer los ajustes necesarios para incluir el PPT como documento de identificación válido en sus sistemas de información, de tal forma que se garantice: 

  1. Acceso a la salud y seguridad social: el Ministerio de Salud y de Protección Social emitió la Resolución 1178 de 2021 y la Resolución 522 de 2022, en las cuales se reconoce el PPT para acceder al sistema de salud nacional y seguridad social. Vale recordar que los migrantes venezolanos regularizados a través del PPT no necesitan registrarse primero en el Sisben para poder acceder al sistema de salud, tal como dice el Decreto 064 de 2020, donde se priorizan a la población migrante venezolana, recién nacidos, menores de edad y población vulnerable.
  2. Oferta bancaria y financiera: la Superintendencia Financiera emitió la Carta Circular 71 de 2021, en la que reconoce el PPT. En un explicador anterior detallamos la ruta financiera para el acceso a los servicios bancarios, sin embargo, algunos bancos privados solicitan adicionalmente el pasaporte y RUT a los migrantes venezolanos para la apertura de cuentas bancarias.
  3. Registro en el Sisben: migrantes venezolanos con PPT pueden solicitar ingresar a la encuesta Sisben y, de acuerdo a la clasificación socioeconómica, ser potenciales beneficiarios de programas sociales y ayudas económicas, como el Ingreso Solidario, los cuales no son automáticos sólo por tener el documento, como explicamos acá.
  4. Derecho a la educación: en base al artículo 67 de la Constitución política de Colombia, la educación es un derecho, por lo que el Ministerio de Educación Nacional ha autorizado el PPT como documento válido para la incorporación de los migrantes venezolanos al sistema educativo, especialmente a niños, niñas y adolescentes.

Para qué más sirve el PPT:

  • Acceder al empleo formal: el portal web del Ministerio del Trabajo aún coloca el antiguo Permiso Especial de Permanencia – PEP-, como uno de los documentos válidos para optar por un empleo formal, pero tal como ya se explicó, la Directiva 05 de 2022 precisa que el PPT es el documento “que autoriza a los migrantes venezolanos (...) a ejercer durante su vigencia, cualquier actividad y ocupación legal en el país, incluidas aquellas que se desarrollen en virtud de una vinculación o de contrato laboral”. ¿Qué pasa con los portadores del PEP que cumplieron todos los pasos del Registro Único de Migrantes Venezolanos - RUMV, pero todavía esperan por el PPT? ¿Se quedan sin empleo? En otro explicador anterior, se aclaró que el PEP mantiene su vigencia hasta el 28 de febrero de 2023, por lo que solo en estos casos puntuales se mantiene el PEP como documento legal para el acceso a empleo formal.
  • Expedición de la licencia de conducción (licencia de tránsito): el pasado 2 de agosto de 2022, el Ministerio de Transporte emitió la resolución 20223040044765 que reglamenta el uso del Permiso por Protección Temporal en los trámites de tránsito, y faculta al Registro Único Nacional de Tránsito (RUNT) para aceptar el PPT como documento válido para acceder a la licencia de tránsito o de conducir. Esta normativa aclara que las licencias que tienen fecha de vigencia jamás podrán exceder al tiempo máximo de validez del PPT (30 de mayo de 2031). El artículo 17 aclara: “La presente resolución entra en vigencia a los dieciocho (18) meses contados a partir de la fecha de su publicación (03-8-22) en el diario oficial, o hasta que la concesión del Registro Único Nacional de Tránsito (RUNT) cuente con los ajustes necesarios en el sistema, lo que ocurra primero”, es decir, que se actualice la plataforma digital del RUNT para ingresar el PPT en la base de datos.
  • Registrar un menor nacido en Colombia: Tal como puedes leer aquí, los migrantes venezolanos portadores del PPT pueden registrar a sus hijos nacidos en Colombia y así acceder a la nacionalidad colombiana, de acuerdo con la Resolución 8470 de 2019 y la Resolución 8617 de 2021.
  • Estudiar en el SENA: la circular 0000-4 de 2022 del Servicio Nacional de Aprendizaje – SENA- explica los lineamientos para la inscripción de los migrantes venezolanos portadores del PPT en esta institución. La circular indica que el migrante, al momento de registrar el tipo de documento en el sitio web del SENA, debe seleccionar la opción “Permiso Especial de Permanencia (PEP)”, escribir el número de su PPT y agregar ceros (0) a la izquierda hasta completar los 15 dígitos disponibles en el espacio. Esta metodología continuará así hasta que el SENA habilite definitivamente “Permiso por Protección Temporal (PPT)” en las opciones de documento.
  • Registro Único Tributario – RUT (el equivalente al RIF en Venezuela): Este registro es indispensable para el cumplimiento de las obligaciones tributarias, fiscales y cambiarias, además de establecer contratos comerciales, laborales y económicos con terceros. La inscripción al RUT no tiene ningún costo y el migrante venezolano debe agendar cita en el portal web de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN), colocar su número de PPT en el reglón “Otro” y presentarse en el día de la cita con su PPT (original y copia).
  • Registros en la Cámara de Comercio: Con el cual pueden legalizar sus negocios o emprendimientos, firmar contratos, formalizar compras y ventas de bienes muebles e inmuebles, formar parte de la junta directiva de alguna corporación (en caso de que así se lo exijan), etcétera.
  • Viajar dentro de Colombia: en un explicador anterior se aclaró que con el PPT los migrantes venezolanos pueden transitar dentro del territorio colombiano, incluso por avión, sin embargo, también pueden presentar su pasaporte vigente o vencido, tal como lo autoriza la Resolución 2231 de 2021.

Para qué no sirve el PPT:

  • Matrimonio: los venezolanos no necesitan el PPT para casarse en Colombia, sino que deben presentar copia del pasaporte (vigente o vencido), partida de nacimiento venezolana apostillada y certificado de soltería apostillados por Venezuela. La Embajada de Venezuela acreditada en Colombia ofrece la opción de emitir la Carta de Soltería legalizada, para lo cual el solicitante debe registrarse en el portal y presentar la hoja de datos de su pasaporte más dos testigos, entre otros requisitos.
  • Pase de conducción (Licencia de conducir): según fuentes consultadas en el Instituto de Transporte y Transporte Municipal de Riohacha (Instram), el Ministerio de Transporte todavía no ha emitido al Registro Único Nacional de Tránsito (institución privada) ninguna circular que autorice el reconocimiento del PPT como documento válido. Hasta la fecha, para optar a dicho documento, el migrante venezolano debe presentar pasaporte o cédula de extranjería.
  • Viajar al exterior: quien quiera salir de Colombia debe presentar pasaporte, visa (aplicable en aquellos países que exigen este documento para su ingreso) y demás requisitos, como por ejemplo PCR y carnés de vacunación contra la Covid-19. En el caso de los venezolanos, deben presentar su pasaporte de Venezuela, ya que el PPT no es un documento válido para salir del país. 
  • Obtener billetera digital: se consultó directamente, vía redes sociales, a varias billeteras digitales disponibles en territorio colombiano y ninguna hace registros con el PPT; sólo Movii acepta a migrantes venezolanos, pero con el antiguo Permiso Especial de Permanencia – PEP más el pasaporte. Por su parte, Nequi mantiene su política de solo aceptar Tarjeta de Identidad, Cédula de Ciudadanía o Cédula de Extranjería para abrir una cuenta electrónica. Y ya explicamos que es falso que se pueda acceder a una cuenta Nequi sin alguno de estos documentos. Por su parte, Daviplata reitera que solamente los colombianos con Cédula de Ciudadanía pueden disfrutar de sus servicios.

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  • Servicios de telefonía móvil e internet: al igual que en el punto anterior, se consultó directamente por redes sociales a las principales compañías de telefonía móvil del país y solo WOM acepta el PPT como documento válido para comprar equipos y servicios, las demás empresas consultadas exigen cédula de ciudadanía o de extranjería.
 

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TIGO


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MOVISTAR


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WOM


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Entonces, ¿por qué no todos aceptan el PPT?

A pesar de que el gobierno de Colombia reconoce la validez del PPT como documento de identidad y regularización migratoria de los venezolanos en territorio colombiano, hemos visto que no todos lo aceptan. ¿Por qué? ¿Qué repercusiones trae eso a los venezolanos?

Buscamos la opinión de la abogada experta en migración Claribeth Pava, Coordinadora del Programa de Asistencia Legal a Personas con Necesidad de Protección Internacional del convenio entre la Universidad de La Guajira - Opción Legal y ACNUR:

“Hemos visto que en los sistemas de salud y educación hay mayor familiaridad con el PPT, porque la población migrante venezolana es muy recurrente en el acceso a estos derechos. A diario, las Entidades Promotoras de Salud (EPS) y los Institutos Prestadores de Salud (IPS) reciben a pacientes venezolanos; por otra parte, las escuelas y liceos -en particular los públicos- velan por el derecho a la educación de niños, niñas y adolescentes venezolanos”.

No obstante, la abogada señala que “ha habido un problema de socialización del PPT por parte del Estado colombiano, en términos generales. Por ejemplo, he visto que muchas organizaciones no tienen el PPT en sus sistemas de registros, porque desconocen su existencia o porque no saben que hay un nuevo proceso de regularización migratoria”, apunta.

Además añade que “por tanto, se están vulnerando los derechos de muchos migrantes venezolanos, quienes han tenido que acudir a otros entes para que envíen derechos de petición, en los cuales han debido especificar que hay un nuevo Estatuto que regulariza a la población venezolana. En fin, para muchos venezolanos con PPT, el acceder a los derechos y servicios ha sido un doble proceso”, cuestiona.

La abogada advierte que “tenemos a muchas empresas privadas, como entidades financieras, compañías de telefonía e internet, entre otras más, que se reservan el derecho de admisión de personas que presenten el PPT”, puntualiza Pava. Esto a pesar de la existencia de una guía financiera para migrantes y retornados presentada por la propia Asociación Bancaria de Colombia. Lo que sería, según la experta, una violación del derecho a la igualdad.

Este contenido se produce con el fin de ofrecer información verificada y pertinente, que apoye el desarrollo de mediano y largo plazo para migrantes venezolanos, colombianos retornados y comunidades receptoras en Colombia. Es realizado en el marco de Conectando Caminos por los Derechos, programa de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), e implementado por el consorcio integrado por Pact, ABA-ROLI, Freedom House e Internews, que promueve la cohesión comunitaria y la seguridad ciudadana para garantizar el derecho de todos los miembros de la sociedad a vivir libres de toda forma de crimen y violencia, independientemente de su estado legal en el país.

 

* Integrante de la red de corresponsales del proyecto Conectando Caminos por los Derechos.

 

Sábado, 26 Septiembre 2020

Huir, caminar y soñar en medio de la pandemia

Por Paola Eleonora Rodríguez Gáfaro

La travesía de los venezolanos que siguen saliendo de su país. Ni el miedo al COVID-19 amainó la urgencia de migrar.

Las maletas tricolor han vuelto a aparecer en los bordes de las carreteras de Colombia. Las manos de los venezolanos con el pulgar hacia arriba pidiendo un aventón vuelven a ser parte del paisaje montañoso que arranca en la frontera en Cúcuta y se adentra a través de las calzadas de Colombia.

Son las mismas pieles tostadas por el sol y el frío extremo de los páramos de los Santanderes, los mismos rostros con miradas de zozobra, empapados de sudor, solo que ahora se esconden detrás de un tapabocas. Ni una pandemia como la del COVID-19 amainó la urgencia de huir de un país como la Venezuela de hoy.

Según Response for Venezuelans, una plataforma que monitorea la situación de los migrantes y refugiados venezolanos, en los últimos cinco años, más de 5,1 millones de ciudadanos de ese país han optado por buscar nuevos rumbos en países vecinos, ante la crisis sin precedentes que padecen dentro de su propia tierra. Aunque el número de personas que dejaba Venezuela bajó en marzo pasado, cuando llegó la pandemia, seis meses después el flujo migratorio volvió a aumentar. 

No todos han podido aguantar la presión de un país sumergido en una “Emergencia Humanitaria Compleja” agravada por el COVID-19: ni los que retornaron, poco más de 100.000, ni los que estaban esperando que se fuera el virus para poder huir.

La pandemia complicó la crisis humanitaria dentro de Venezuela.
La pandemia complicó la crisis humanitaria dentro de Venezuela.

Sin poder acceder a alimentos o a servicios desde el mes de julio, muchos venezolanos tomaron la decisión de migrar, sea por primera, segunda o hasta tercera vez, pese a las limitaciones de movilización interna por escasez de gasolina. Se enfrentan a las fronteras cerradas que los obligan a transitar por pasos irregulares y a la incertidumbre que permea a la humanidad entera en tiempos de pandemia.

Desde el 1 de septiembre, cuando inició la reactivación económica en Colombia, de nuevo se ven filas de venezolanos entrando al país. Todos pasan por “las trochas”. La mayoría opta por caminar a lo largo de las carreteras ante la imposibilidad de pagar un pasaje. Y ninguno entra sin sueños, al contrario, llegan repletos de ellos.

Vanessa Apitz, vocera de la Red Humanitaria, organización que agrupa a los distintos puntos de atención con voluntarios apostados en la vía que va desde Cúcuta hasta Bucaramanga, contabiliza entre 120 y 140 migrantes al día. Incluso, el domingo 13 de septiembre emitieron una alerta roja que dio cuenta de la entrada de 400 migrantes.

He aquí un relato que hilvana pedazos de sus historias: el peso de sus razones, los tramos de miedo que enfrentan y algunos de los sueños que guardan. Todas narradas desde el inicio del camino, la vía que va desde Cúcuta hacia Pamplona. Esto es lo que sienten.  

La única solución es caminar, incluso para salir de Venezuela. 
La única solución es caminar, incluso para salir de Venezuela. 

¿Por qué siguen huyendo?

“Terminé mis estudios y me decidí a salir, porque allá no hay futuro, allá la juventud se está perdiendo”, sentencia Ender, de 19 años.

Justamente, el vacío de esperanza de este joven tiene asidero en un presente signado por “la precarización” de la vida de los venezolanos, tal como lo explica Feliciano Reyna, defensor de derechos humanos y presidente de la Asociación Civil Acción Solidaria (ACSOL) en Venezuela.

“En algunos lugares puede significar entre siete y diez horas al día sin electricidad. Puede significar que no hay gas para cocinar y, entonces, hay que organizarse con leña. Puede significar que [en] dos semanas, cuatro semanas, ocho semanas, no llegue el agua, y hay que ver cómo se consigue agua de a poquito. También puede significar que hay productos, pero no hay dinero para comprarlos, entonces, hay que alimentarse con el mínimo básico posible”, describe Reyna.

Salir de Venezuela le tomó nueve días a Ender, entre caminatas, aventones y los barrotes de una celda en la frontera. Partió desde Puerto La Cruz, en el estado Anzoátegui, el lunes 14 de septiembre. Superando el sol y el cansancio de “pedir colas” e inspirado por el anhelo de avanzar, llegó el 19 de septiembre a San Antonio del Táchira, la ciudad fronteriza con Colombia. Pero dice que allí fue retenido por las autoridades venezolanas por haber violado las restricciones de movilización impuestas como medidas de prevención ante la pandemia.

Según Ender, su liberación le costó 80 dólares. Se quedó sin nada de dinero, y todavía le faltan cientos de kilómetros para arribar a su meta, Ecuador, donde lo están esperando sus tías para “trabajar en cualquier cosa”, mientras pueda cumplir su sueño de ser cantante.

Con su mano derecha, Gregorio sujeta a su esposa Fernanda y con la otra una de las bolsas en las que lleva algunas cosas apretujadas. En su espalda, como un canguro al revés, lleva a su bebé, Joseíto. El sueño que persiguen es “echar pa'lante y darle todo a nuestro niño”.

Ellos partieron desde Mérida, llevan tres semanas en carretera, pidiendo aventones y caminando. Él cuenta que salió de su país porque no hay trabajo. Van hacia Bogotá, calcula que les faltan unos seis días para llegar. Allí le ofrecieron “una oportunidad”. El 82,8% de los migrantes venezolanos salió de Venezuela por razones laborales, según la más reciente Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI). 

La historia se repite con Danisbel y Josué, padres de una bebé de dos años que él lleva en sus brazos. Su sueño es poder comprarle las cosas a su niña, tenerle el cuarto bien bonito y brindarle esas comodidades que todo padre quiere darles a sus hijos.

La cabecita de la bebé dormida se acopla al lado izquierdo del cuello de su papá, con ese mismo brazo él la carga mientras sujeta su espalda con su mano derecha. Solo la suelta para secar las lágrimas que sus ojos dejan escapar mientras explica por qué salió de su tierra: “no me daba la base del sueldo, entonces hay que salir del pueblo para rebuscarse”.

Su caso, como muchos, encaja con la noción del doble retorno, pues él ya había estado en Colombia durante casi un año, pero la pandemia lo acorraló económicamente. Regresó a Venezuela cuando comenzó la emergencia sanitaria y ahora tuvo que volver a huir. Trató de trabajar allá, pero el sueldo que le pagaban era de un millón de bolívares, monto que no equivale ni a 10.000 pesos colombianos. “Eso no me sirve, porque donde yo vivía todo se pagaba en pesos”, se queja Josué.

En este sentido, Óscar Calderón, trabajador humanitario y director para América Latina y el Caribe del SJR (Servicio Jesuita para los Refugiados) explica que “el asunto es redescubrir, plantear con mayor insistencia que el hecho de ese retorno en esas condiciones tan precarias no garantizó, ni aseguró, ni fue un indicador de que las causas, de que el agente de persecución, de lo que vivían dentro de Venezuela haya sido un tema superado. Por el contrario, se profundizó”.

Calderón aclara que este doble retorno “denota la debilidad con la que fueron acogidos los venezolanos en los sistemas migratorios en cada país, pero también la gran dificultad que habrá ahora cuando todas estas economías han sido golpeadas, especialmente en el sector informal”.

La otra alternativa es esperar un aventón, pero no es fácil conseguirlo.
La otra alternativa es esperar un aventón, pero no es fácil conseguirlo.

El valor de “cruzar” los límites

La entrada por la trocha de Josué y su familia costó 5.000 pesos pues, según dice, quisieron retenerlo al no tener suficiente dinero para pagar “el paso”. En los 2.219 kilómetros de frontera compartidos por Colombia y Venezuela están presentes 28 estructuras criminales, según el Informe Sin dios ni ley de la Fundación Paz y Reconciliación, Pares.  

Por ello, es considerada una zona “atípica”, debido a los factores que la hacen más compleja a partir de la disputa de poder de estos grupos irregulares que ejercen actividades como el narcotráfico, la trata y el tráfico de personas y la venta de armas, entre otras, tal como lo describe Ronal Rodríguez, el internacionalista e investigador del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario.

Con la crisis generalizada debido a la pandemia, “es deseable que Colombia y Venezuela desarrollen vinculaciones y manejos conjuntos para situaciones tan graves como esta”, plantea Rodríguez.

Por su parte, el secretario de Fronteras y Cooperación Internacional de Norte de Santander, Víctor Bautista, admite el ingreso de venezolanos por estos caminos irregulares, al tiempo que espera el apoyo de las autoridades nacionales para “aumentar la seguridad fronteriza, tener un esquema de comercialización para la zona de frontera y lograr además, con los que están retornando de Venezuela, tener un proceso de identificación y control migratorio en plena zona de frontera y no por los sitios irregulares como viene ocurriendo hasta el día de hoy”.

Como miles de sus paisanos, el venezolano Juan Carlos se lanzó a caminar por la carretera desde el estado Yaracuy. Es el patriarca de una familia de 11, entre los que está un bebé de un año. Llevan dos días de camino, pero han corrido con suerte, pues gracias a los aventones han podido avanzar. El destino final es Yopal, Casanare.

Él está convencido de que Colombia les ofrece oportunidades de empleo, mejor salario, comida, vestimenta para su familia, cosas que no puede tener en Venezuela. Ni trabajando un año completo lograría comprarle un par de zapatos a su familia. Allá no comen bien. 

Richard también salió con su esposa y sus seis hijos menores de edad. Cuenta que “en Venezuela ya no existe el bolívar, todo está dolarizado, un paquete de harina de maíz cuesta dos dólares”.

Anitza Freites, directora del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello de Venezuela, asegura que actualmente “la población venezolana está en situación de pobreza extrema”, dado que el salario mínimo mensual no supera los 1,5 dólares, monto debajo del cual, según el Banco Mundial, se está en esa condición. 

Las razones de Juan Carlos y Richard para migrar parten de la imposibilidad de sostener económicamente a su familia. “Quiero que mis hijos sigan estudiando y que tengan buena alimentación”, clama el segundo.

Muchos venezolanos que entran a Colombia siguen su travesía a pie, algunas veces incluso hasta países como Ecuador, Perú y Chile, explica Vanessa Apitz, también voluntaria de la Fundación Nueva Ilusión en Norte de Santander, uno de los puntos de apoyo de la organización Red Humanitaria. 

En la ruta de los caminantes en los Santanderes solo están funcionando siete puntos de atención, de los 14 que tenía esta Red Humanitaria antes de la emergencia sanitaria. La suspensión obedece a medidas de prevención por el COVID-19, y aunque no prestan servicios de manera “normativa”, varios de sus encargados procuran ofrecer la mayor ayuda y orientación posible a los migrantes que lo requieran, aclara Apitz. 

Ella observa que los venezolanos saliendo de su país son más que los que quieren retornar, pero lo que más le preocupa es la vulnerabilidad de sus compatriotas como caminantes. “Ahí es donde nos debemos centrar, en unas políticas públicas migratorias con enfoque de derechos humanos acorde a la situación que se nos está presentando, ya que tenemos cuatro años en esta situación de migración”, resalta.

En este sentido, Rodríguez apunta que “Colombia no parece estar diseñando una política de integración e inclusión de la migración venezolana de largo aliento, parece estar actuando sólo de forma reactiva”. 

Aún en medio de este panorama, la disposición de los venezolanos que están llegando a Colombia a luchar en medio de la incertidumbre prevalece. Tal como asegura Juan Carlos junto a su familia entera en pleno costado de la vía: “hay que hacer el sacrificio, pero con la confianza en Dios, para que llegue la bendición”. El objetivo es seguir caminando, seguir soñando.

Aunque el horizonte no está claro, los caminantes perseveran. 
Aunque el horizonte no está claro, los caminantes perseveran.