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Chequeo Múltiple

Lunes, 31 Agosto 2020

Médico ‘alternativo’ promueve falso tratamiento para COVID-19 en Ibagué

Por José Felipe Sarmiento

En un video, Armando Álvarez Zamur dice que la enfermedad se previene con vitaminas y se trata con varios medicamentos. Ambas desinformaciones ya han sido desmentidas antes.

El médico internista Armando Álvarez Zamur compartió un video en su página de Facebook, desde donde ha sido compartido 440 veces, en el que da recomendaciones sobre “qué hacer frente al COVID-19”.

Captura del video en Facebook sobre qué hacer frente al COVID-19

Lo que dice es entre falso y cuestionable, además de peligroso. No solo promueve la automedicación, sino que lo hace con dosis específicas de medicamentos que tienen pocas o ninguna prueba de funcionar contra la enfermedad respiratoria causada por el coronavirus SARS-CoV-2. Su tratamiento incluye ivermectina, hidroxicloroquina y azitromicina, entre otras sustancias, mientras que su estrategia de fortalecimiento inmune contempla altas cantidades de vitaminas C y D.

Pero antes de entrar en materia, hay que hablar del protagonista del video y sus fuentes.

Internista ‘alternativo’

El doctor ‘youtuber’ se graduó de médico en 1999, según el Registro Único Nacional de Talento Humano en Salud.

Armando Álvarez Zamur en Rethus

De 2013 a 2016, prestó servicios como internista por medio de ocho contratos con hospitales departamentales del Huila consignados en el Sistema Electrónico para la Contratación Pública. Seis fueron con la Empresa Social del Estado San Antonio de Padua en La Plata y los dos últimos, con el San Vicente de Paúl en Garzón.

Contratos del médico internista Armando Álvarez Zamur en Secop

En ese entonces, también aparecía en el directorio médico de la Asociación Colombiana de Medicina Interna. Los datos registrados allí coinciden con los del portal MédicosEspecialistas.com.co. En ambos, su nombre está asociado a la institución Medicina Alternativa Kirpal Medical Center de Ibagué, sobre la que no hay mayor información en Google ni en el Registro Único Empresarial de las cámaras de comercio.

Búsquedas sin resultados por Kirpal Médical Center en el RUES

Su teléfono fijo está fuera de servicio y sus datos no aparecen en el Registro Especial de Prestadores de Servicios de Salud (REPS) vigente, donde deben estar todas las personas y entidades habilitadas para atender pacientes con garantía de calidad. El decreto que creó esa base de datos en 2006 dice que inscribirse es obligatorio y advierte posibles sanciones para quienes incumplan las condiciones exigidas en capacidad tecnológica, científica, patrimonial, financiera y administrativa.

Álvarez contestó personalmente el número de celular y le dijo a Colombiacheck que cerró ese consultorio hace años por falta de tiempo. No obstante, la bata blanca que usa en el video tiene bordado el nombre del centro médico. Además, llama la atención que este haya sido bautizado como el homeópata indio Kirpal Singh Bakshi, padre del fundador de un emporio de productos y clínicas con su apellido que se basan en ese supuesto método curativo. 

Así que, actualmente, el internista no está habilitado para ejercer por fuera de alguna IPS acreditada pero sigue posando con la imagen de una institución ‘alternativa’ que no está habilitada como prestadora ni constituida legalmente como empresa y en la que, según él mismo, ya no trabaja. Mientras tanto, usa su título en redes sociales para dar consejos como autoridad en salud frente a la pandemia y otros temas.

¿Su motivación para hacerlo? “Vi que no había claridad y muchos pacientes me llamaban a consultar”, respondió ante la llamada de Colombiacheck. Luego afirmó que “tanto los médicos como la población estamos desorientados”. 

La fuente turbia

“Eso lo saqué yo de un portal de un médico de Estados Unidos que yo normalmente reviso y ya lo había visto en otros artículos”, aseguró Álvarez sobre sus consejos frente al COVID-19. La fuente se llama Joseph Mercola. Es un osteópata (especialista en una rama de la medicina alternativa que es parecida y complementaria a la fisioterapia), pero se ha convertido en un multimillonario empresario.

La estrategia detrás de su fortuna ha sido vender sus productos, sobre todo suplementos dietarios, como supuestos tratamientos para diferentes enfermedades e incluso como alternativas a la vacunación. Mientras tanto, usa parte de sus ganancias y su tiempo para ser uno de los mayores financiadores y promotores del movimiento antivacunas en su país, como lo denunció un reportaje del diario The Washington Post en diciembre pasado.

Es un modus operandi más común de lo que parece. Un caso reciente fue un publirreportaje del laboratorio Sesderma, que promovía una de sus marcas como supuesta cura del COVID-19 con base en un estudio que no servía para probar ningún beneficio. Otro ejemplo es el negocio detrás de la falsa vitamina B17 que venden supuestamente para tratar el cáncer, cuando en realidad es un peligroso compuesto que se transforma en cianuro en el cuerpo y que ha matado pacientes.

En una maniobra parecida, Mercola llegó a comercializar cámaras de bronceado con el argumento de que reducían el riesgo de cáncer, a pesar de que lo aumentan. Por esta razón, fue obligado a devolver el dinero de sus compradores por una corte que acogió la queja al respecto interpuesta por la Comisión Federal de Comercio (FTC).

La Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) también le ha enviado múltiples cartas de advertencia. Las de 2005 y 2006 se referían a varios productos dietarios de su marca que eran publicitados con falsas propiedades curativas contra parásitos, fallas cardíacas y cerebrovasculares, cáncer e incluso el alzhéimer. Las afirmaciones mentirosas estaban tanto en la página de internet oficial de la compañía como en las etiquetas.

La misma entidad le escribió al próspero empresario dos veces en 2011. Primero en marzo, por promocionar una cámara termográfica como si fuera un dispositivo más confiable que la mamografía para detectar el cáncer y otras enfermedades en los senos. La segunda ocasión fue en diciembre, porque sus procesos de fábrica no cumplían con los requisitos mínimos contra la adulteración de productos.

Se puede decir que la práctica profesional de este osteópata “se limita a ofrecer consejos médicos, en su mayoría dudosos, en su sitio web y vender una variedad de productos cuestionables”. Así fue como lo describió el doctor en química Joseph Schwarcz, director de la Oficina para la Ciencia y la Sociedad de la Universidad McGill en Canadá. La frase es de una columna publicada en 2017 bajo el título “Turbio Mercola”.

Con todos estos antecedentes, el portal del magnate dietario ha sido incluido en listados de sitios que producen “noticias falsas” o “intencionalmente engañosas” por las bibliotecas de la Universidad de Boston y la Estatal de San José, en California. Sus contenidos también han sido clasificados como “pseudociencia” y “charlatanería” por la base de datos de verificación Media Bias y la ONG procientífica Center for Inquiry.

Esta última acusa al millonario de aprovechar la pandemia para enriquecerse más a punta de mentiras. Lo mismo denunciaron el Centro por la Ciencia para el Interés Público y las organizaciones de abogados Justice Catalyst y People's Parity Project por medio de cartas a la FDA y la FTC, en las que les piden a ambas instituciones que inicien procesos contra él y sus compañías.

Basta un simple vistazo a la versión en español del portal para encontrar desinformación sobre el COVID-19 que ya ha sido desvirtuada por Colombiacheck. Una nota destacada en la página de inicio habla de la supuesta capacidad del ajo para prevenir la infección. Un poco más abajo está enlazado un artículo antivacunas que involucra a Bill Gates con las teorías conspirativas de moda.

El diario USA Today ya tuvo que desmentir una publicación que apareció en el portal de la Asociación de Consumidores Orgánicos, una de las organizaciones del osteópata. La nota anunciaba la supuesta adopción de las vitaminas C y D como un supuesto tratamiento contra la contagiosa enfermedad respiratoria. Por supuesto, Mercola vende suplementos de esas sustancias.

A más de 2.400 kilómetros de distancia, en Ibagué, el internista ‘alternativo’ Álvarez Zamur también recomendó tomar altas dosis de estas mismas vitaminas y varios medicamentos para hacerle frente a la contagiosa enfermedad respiratoria que ha detenido a la humanidad en 2020. Ahora sí, este es el chequeo múltiple a sus recomendaciones:

Vitamina D para el sistema inmunológico

CUESTIONABLE

El médico Álvarez Zamur da varios consejos para “fortalecer el sistema inmunológico”, como hacer ejercicio, hidratarse, dormir bien, mantener una alimentación sana y tomar el sol. Ahí empiezan los problemas. “Si tenemos algún problema o limitación para exponernos al sol, entonces podemos consumir vitamina D3 a altas dosis”, dice.

Sí hay estudios científicos que apuntan a que este nutriente podría prevenir un desarrollo agresivo de la infección con SARS-CoV-2, pero no con los efectos ni en las condiciones que él plantea. Además, su consejo es cuestionable porque se trata de evidencia preliminar, que no permite sacar conclusiones generales y mucho menos hacer esa clase de recomendaciones.

Una revisión de literatura hecha por universidades e institutos de investigación de Noruega, Rusia y Suecia encontró que la mayoría de la evidencia directa en el caso de la vitamina D y otros micronutrientes todavía es “observacional y débil”. También aclara que no se trata de que el consumo de esas vitaminas evite el contagio, sino que podría reducir la probabilidad de que la enfermedad empeore cuando se está en una etapa temprana.

El artículo, disponible con revisión de pares académicos desde el pasado 7 de agosto, dice que su hipótesis se centra sobre todo en mejorar la resistencia ante el COVID-19 de pacientes con un estado nutricional deficiente previo. “De todas formas, se requiere investigación más profunda y estudios clínicos sobre los roles terapéutico y preventivo de los suplementos nutricionales”, insiste.

A esto se le suma el riesgo de la ingesta excesiva. “Consumir grandes cantidades (megadosis) de ciertas vitaminas (normalmente como suplementos) sin supervisión médica también puede tener efectos nocivos”, advierte la introducción sobre esos nutrientes en la versión para público general de los Manuales MSD.

El 8 de agosto, la edición digital de la revista European Urology Open Science publicó una carta de cuatro investigadores de la Escuela Icahn de Medicina Monte Sinaí, ubicada en Nueva York, sobre los efectos secundarios que puede tener la vitamina D. El documento saldrá oficialmente en el número de octubre.

La comunicación científica recomienda hacerles exámenes por posible hipercalciuria, que es un exceso de calcio capaz de formar cristales en el sistema urinario, a los pacientes con COVID-19 a los que se les suministre ese nutriente, aunque tomen menos de 4.000 unidades diarias. Justo esta cantidad es la que menciona el médico viral como el límite más alto de lo que “se está usando” en Estados Unidos.

Álvarez omite que esto en realidad equivale a la dosis máxima tolerable de esa vitamina, o sea que raya con cantidades que pueden provocar efectos secundarios inaceptables. De hecho, duplica la ingesta diaria recomendada para adultos menores de 50 años y es 10 veces la que se sugiere entre esa edad y los 70, como se puede ver en el portal Medicamentos a un Clic del Instituto de Evaluación Tecnológica en Salud (IETS).

De modo que, por más que existan algunos estudios sobre la posible asociación entre la deficiencia de vitamina D y el desarrollo de infecciones por SARS-CoV-2 más graves y mortales, la automedicación no es una alternativa de prevención. En especial, si la persona ingiere las imprudentes cantidades sugeridas por Álvarez.

En junio, Colombiacheck ya había calificado como cuestionable un trino del alcalde de Medellín, Daniel Quintero, que también usó esa asociación para justificar los horarios de ejercicio en esa ciudad. El mensaje supuestamente se basaba en una editorial (en ese entonces preimpresión) publicada por dos investigadores de la Universidad de Torino, Italia, en el número de julio pasado de la revista Aging Clinical and Experimental Research.

El artículo dice que se debe promover el consumo de alimentos con vitamina D (como leche y cereales) y la exposición adecuada al sol, mientras relega la “suplementación farmacéutica controlada” a un último recurso cuando las otras dos opciones no son posibles, “especialmente en países con alta hipovitaminosis D” (estos territorios tienden a ser los más alejados del ecuador porque reciben menos radiación solar; Colombia está sobre la línea ecuatorial).

No obstante, el texto científico también concluye que la evidencia “aún no pudo proveer una demostración convincente de una relación causa-efecto” entre la falta de vitamina D y el agravamiento de la enfermedad. De modo que Álvarez está dando consejos con base en una mala interpretación de datos científicos tan cuestionable como la de Quintero.

Vitamina C para el sistema inmunológico

FALSO

Al igual que con la D, Álvarez Zamur dice que “consumir vitamina C” sirve para “fortalecer el sistema inmunológico” y sugiere tomar dosis específicas. En este caso, no hay ninguna evidencia que soporte esa afirmación y las cantidades que recomienda también pueden tener efectos secundarios sin supervisión médica, por lo que su afirmación es falsa.

Colombiacheck ya había desmentido una frase similar en marzo pasado. Es más, contrario a la creencia popular, el consumo de suplementos o alimentos que contienen esta sustancia ni siquiera previene el resfriado común. En el mejor de los casos, de acuerdo con la enciclopedia MedlinePlus de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, lo hace un poco más corto.

Las verdaderas propiedades de la vitamina C son antioxidantes. Sus funciones están relacionadas con la absorción del hierro, la producción de colágeno y la cicatrización de heridas, entre otros procesos.

Nada de esto ha cambiado en los meses más recientes. La ya citada carta de la Escuela Icahn también se refiere al supuesto potencial de este nutriente y sus efectos secundarios.

Por un lado, cita la revisión sistemática de bases de datos que la Biblioteca Cochrane publicó en 2013 sobre el resfriado, en la que se basó el chequeo de marzo. También reseña un ensayo clínico de 2019 en el que el uso de vitamina C logró una menor mortalidad y una recuperación más rápida en personas que ya estaban en cuidados intensivos con síndrome de dificultad respiratoria aguda y sepsis (una complicación grave de la respuesta inmunológica ante una infección, que puede ser mortal).

Es decir, lo que tiene este nutriente a su favor es un estudio como tratamiento en pacientes críticos por otras infecciones, nada sobre prevención de COVID-19 u otras enfermedades respiratorias. Pero incluso este estudio aclara que las “altas dosis” utilizadas no son inofensivas y, por tanto, no se deberían tomar sin supervisión médica.

Álvarez sugiere entre 1 y 3 gramos diarios. Esto es entre 10 y 100 veces la ingesta recomendada para adultos, que va de 30 a 100 miligramos según el IETS.

La carta de la institución neoyorquina señala que la vitamina C “debe ser usada con precaución” a partir de 1 gramo diario. El artículo sugiere que, de ahí en adelante, “los pacientes deberían ser monitoreados 24 horas con exámenes de orina por hiperoxaluria”, una falla metabólica que puede producir insuficiencia renal, como efecto secundario sobre todo en hombres.

En Medicamentos a un Clic también aparecen otros posibles efectos secundarios del consumo excesivo, como el escorbuto en recién nacidos (cuando fue la madre embarazada quien tomó de más) y problemas gastrointestinales. Además, el portal dice que puede ser peligroso para quienes padecen de ciertas enfermedades de la sangre.

Así que, en este caso, el internista no solo habla en contra de la evidencia sino que propone automedicarse con cantidades que podrían ser dañinas para la salud.

Tratamiento con 11 sustancias

FALSO

Las demás recomendaciones de Álvarez Zamur ya no tienen que ver con la prevención sino con el tratamiento del COVID-19. Primero habla para quienes tienen infecciones leves y luego se refiere a los medicamentos que supuestamente reciben los pacientes hospitalizados por cuenta de esa enfermedad.

Como en los casos de las vitaminas, menciona incluso la dosificación de cada sustancia (que aquí omitimos la mayoría por seguridad). Sus fórmulas son las siguientes:

“Cuando tenemos el primer síntoma [...], sin esperar resultados de ninguna prueba, tenemos que empezar tratamiento porque ya probablemente estemos en la fase de replicación viral. Entonces, podemos utilizar hidroxicloroquina [...]. Si no tenemos hidroxicloroquina, podemos utilizar cloroquina. Si queremos una versión más natural, entonces podemos utilizar la quercetina. La quercetina la podemos conseguir en el vino tinto, en las cebollas, en el té verde, en las naranjas y también la podemos conseguir en cápsulas [...]. La función más importante de la hidroxicloroquina, la quercetina es transportar el zinc hasta la membrana celular. El zinc aquí es el elemento clave que va a inhibir la replicación viral. Entonces, tenemos que tomar zinc también [...]. Recordemos que las personas de edad avanzada, que tienen cardiopatías, que sufren de EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica), que sufren de diabetes mellitus tienen insuficiencia de zinc. También vamos a utilizar aquí la azitromicina, que es un antibiótico. [...] Si queremos una versión más natural, podemos tomar aceite de hojas de olivo o de orégano. También vamos a tomar ivermectina. La ivermectina es un antiparasitario que tiene una acción antiviral. [...] Y finalmente, en este punto, vamos a tomar espirulina, que es un antitrombótico...

“...Ya si el paciente está hospitalizado, está en la fase de respuesta inmunológica y proinflamatoria, que es cuando se produce el daño masivo de los órganos, entonces en las primeras seis horas de ingreso del paciente se usa en los hospitales la metilprednisolona [...], vitamina C en dosis muy altas endovenosa [...]. También vamos a utilizar heparina subcutánea [...], diaria hasta la salida del paciente. Y, finalmente, oxígeno por cánula nasal a alto flujo”.

Es tan falsa la receta que por ninguna parte menciona los dos medicamentos que tienen más evidencia, aún no definitiva, como posibles tratamientos para los pacientes más críticos (no como prevención ni para infecciones leves). Uno es la dexametasona, un esteroide que ha reducido la mortalidad y acortado la recuperación en ensayos clínicos. El otro es el remdesivir, un antiviral que parece mejorar los tiempos de estadía en el hospital.

A finales de julio, Colombiacheck publicó un explicador sobre los avances al respecto. El diario estadounidense The New York Times también ha hecho un monitoreo permanente sobre los resultados que existen para las múltiples opciones en estudio. Por separado, varios de los medicamentos que Álvarez menciona tienen alguna evidencia preliminar a favor, pero todavía están lejos de demostrar que realmente funcionen. Tomarlos al mismo tiempo solo aumenta los riesgos.

El escenario más dramático es el de la hidroxicloroquina y la cloroquina, antimaláricos usados para tratar la artritis o el lupus que han arrojado resultados contradictorios contra el COVID-19. La exageración y las mentiras sobre sus resultados positivos en las voces de pseudocientíficos y políticos como el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, causaron un aumento de la demanda de estas sustancias en ese país y una consecuente escasez para los pacientes que sí las necesitaban para tratar sus enfermedades.

Sobre el uso de estas drogas sin supervisión, “es de considerar que muchos pacientes tienen comorbilidades importantes o están en tratamientos con otros medicamentos, con los cuales puede haber un mayor riesgo de reacciones adversas”, advierte Luisa María Gómez Pinto, del Centro de Pensamiento Medicamentos, Información y Poder de la Universidad Nacional. Los efectos indeseados podrían incluir arritmias cardiacas, problemas en la piel y toxicidad en los ojos.

El balance de la azitromicina es similar. Gómez Pinto dice que la dosis recomendada en el video se usa para otras infecciones, no para COVID-19, y puede tener efectos negativos si se toma sin la asesoría adecuada, como molestias gastrointestinales y daños cardiacos. Es más, su combinación con hidroxicloroquina puede aumentar el riesgo de arritmias.

Álvarez les agrega zinc, elemento que solo ha servido contra el virus en laboratorio, según la revisión de literatura sobre nutrientes hecha en el norte de Europa. Además, recomienda 50 miligramos diarios (200 de sulfato): más del triple de la ingesta diaria de 15 miligramos sugerida por la Organización Mundial de la Salud y superior al máximo tolerable de 40 miligramos. “Sin que esto sea un valor dramático, sí podrían presentarse ciertas reacciones adversas”, señala Gómez con base en un artículo científico.

Otra sustancia que solo ha funcionado contra el nuevo coronavirus en cultivos celulares es la ivermectina. Pese a esto, políticos y el homeópata Raúl Salazar, entre otros personajes ya verificados, también han promovido el uso de este antiparasitario. Recomendaciones como estas motivaron una advertencia de la FDA en Estados Unidos porque había gente tomando la ivermectina de uso veterinario contra la infección por SARS-CoV-2 sin saber que sus posibles efectos secundarios, explica Gómez, pueden ir desde mareos hasta convulsiones.

Por el lado de la metilprednisolona, la dosis inicial que da Álvarez es considerada “alta” en el análisis de la Universidad Nacional. Además, el medicamento no tiene recomendación favorable en el consenso de agosto de la Asociación Colombiana de Infectología (ACIN) para COVID-19, igual que otros mencionados antes. En cambio, puede causar hipertensión, trastornos hormonales y problemas en la piel si no se toma con asesoría profesional.

Esta sustancia es un corticosteroide que se usa sobre todo para controlar inflamaciones y tratar la artritis. Había dado algunos resultados favorables frente al SARS de 2003, muy parecido al actual, pero sus efectos adversos superaron los beneficios. Con el nuevo coronavirus, algunos reportes lo favorecen pero todavía no hay ensayos clínicos que demuestren su verdadera efectividad.

La heparina, por su parte, es un anticoagulante. No está probada como tratamiento para la infección, aunque la ACIN sí admite su eventual uso en pacientes hospitalizados para prevenir una de las posibles complicaciones más letales, que es la formación de coágulos diseminados en los vasos sanguíneos. Sin embargo, la metilprednisolona puede disminuir su efecto y eso, dice Gómez, “podría ser grave” en algunos casos.

Las supuestas “opciones más naturales” tienen muchas menos pruebas. No hay ningún alimento en particular que sirva para prevenir o curar el COVID-19, como se ha dicho en varios chequeos anteriores al respecto, incluido el de la vitamina C mencionado antes. Lo que sí es cierto es que, al igual que esta, los otros suplementos mencionados por Álvarez (quercetina, espirulina, zinc) están en el catálogo de ventas del turbio señor Mercola al que acudió como fuente.

De modo que la bomba de medicinas que promueve Álvarez Zamur en su video nada tiene que ver con la forma adecuada de tratar a las personas infectadas con SARS-CoV-2. Aparte de que todavía no hay ningún tratamiento con resultados concluyentes, la receta del médico de Ibagué es una mezcla de productos con poca o ninguna evidencia científica de su utilidad. Por el contrario, puede ser nociva para la salud.

Finalmente, ni siquiera su sencilla recomendación sobre el suministro de oxígeno se ajusta a los lineamientos del Ministerio de Salud. Cuando los pacientes presentan una dificultad respiratoria que no se puede compensar con un flujo leve por cánula nasal, la indicación es que esta se debe suplir con una mascarilla especial que tiene filtro de exhalación para evitar que el virus se esparza por el ambiente como un aerosol. Si la situación se agrava, la persona puede necesitar intubación.

Así que el tratamiento propuesto por el internista ‘alternativo’ Álvarez Zamur es falso y peligroso.

Falso Falso Falso Falso Falso Falso Falso Falso

Falso

Lunes, 10 Agosto 2020

“Médico” se basa en información falsa para promover la automedicación

Por Laura Castaño Giraldo

Las indicaciones que da el hombre del video van en contra de las recomendaciones que da la OMS y, contrario a lo que asegura él, pueden ser muy perjudiciales para la salud. 

En Facebook ha sido compartido más de 75.000 veces un video en el que aparece un sujeto, que dice ser médico, recomendando el uso de ivermectina y otros medicamentos para combatir el COVID-19 porque, según él, “son 100% garantizados”.

Se trata de una pieza de 13 minutos cargada de afirmaciones falsas que mezclan desinformaciones que ya han sido desmentidas por Colombiacheck y por otros colegas verificadores. A continuación recopilaremos las más significativas para el contexto colombiano con las respectivas razones que sustentan nuestras calificaciones.

¿La ivermectina es la solución?

Las conclusiones y recomendaciones del “médico” surgen a partir de la comparación que hace entre las cifras de muertes en México y en Australia. Según él, el primero llegó a una etapa en la que había más de 700 muertes diarias, mientras que en el país oceánico no había ninguna, situación que atribuyó a que allí se “está usando la ivermectina”.

Eso es falso. Nuestros colegas mexicanos de Animal Político explicaron que si bien es cierto que la mortalidad en Australia por COVID-19 es baja, comparada con otros países, como México, los factores que pueden ser motivo de ese fenómeno no tienen nada que ver con la ivermectina, un medicamento que ayuda a combatir parásitos. Un ejemplo de ello es la población, pues México tiene 125 millones de habitantes, que vienen siendo cinco veces más que en Australia (25 millones). 

Pero en lo que vale la pena poner la lupa es en que, contrario a lo que dice el sujeto en el video, Australia ni siquiera ha autorizado el uso de ivermectina para tratar pacientes contagiados con el nuevo coronavirus. De hecho, el primer (y único) medicamento que se ha aprobado provisionalmente en ese país como tratamiento contra COVID-19, según informes dados el 10 de julio de 2020 por la Administración de Bienes Terapéuticos (Therapeutic Goods Administration), es el Remdesivir. 

Además, no sobra recordar que, como explicamos en uno de nuestros chequeos, hay investigaciones que han mostrado que la ivermectina “inhibe la capacidad del virus para replicarse ‘in vitro’, es decir en células cultivadas en laboratorio”, pero, hasta ahora, “no se ha comprobado su efectividad en pacientes contagiados con la nueva enfermedad respiratoria”.  

Con pleno conocimiento de esos estudios, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) insiste en que “la ivermectina se está usando de manera incorrecta en el tratamiento del COVID-19, sin ninguna evidencia científica de su eficacia y su seguridad para el tratamiento de la enfermedad”. En ese sentido, la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) dice que “se necesitan pruebas adicionales para determinar si la ivermectina puede ser apropiada para prevenir o tratar el coronavirus”. Por ello, la OPS desaconseja su uso “para todo fin diferente de aquellos para los que está autorizada”.  

Otra excusa que utiliza el hombre del video para recomendar la ivermectina es que los pacientes con COVID-19 tienen diarrea. Pero, a pesar de que sí es un síntoma (no frecuente) de la enfermedad, no hay soportes que sugieran el uso de ese fármaco para aliviarlo. 

El tapabocas y la hipoxia

El “médico” no se queda corto con sus desinformaciones y vuelve a replicar una que se ha vuelto bastante común: el tapabocas produce hipoxia.

Para empezar, recordemos que la hipoxia es, según el Diccionario Médico-Biológico, Histórico y Etimológico de la Universidad de Salamanca, “un estado que presenta un organismo viviente sometido a un régimen respiratorio con déficit de oxígeno”. 

Pero es falso que esa condición sea generada por el uso de tapabocas o mascarillas. En un chequeo que hicimos hace un tiempo, Camila Webb, médica infectóloga del Instituto de Medicina Tropical Alexander von Humboldt de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, nos explicó que eso no sucede porque “tanto la [mascarilla] quirúrgica, como la de tela, como la N95 dejan pasar el dióxido de carbono” y no permiten que se quede atrapado en ellas. 

Eso sustenta la posición de Claudio Méndez, docente de Políticas de Salud de la Universidad Austral de Chile, que le dijo a AFP Chile que se descarta que las mascarillas produzcan hipoxia siempre y cuando el material del que estén hechas permita el intercambio de aire. 

Daniel Pahua Díaz, académico del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la UNAM, conversó con Animal Político en otra de sus verificaciones y comentó que es posible que “esa desinformación surja de la sensación de falta del aire por la obstrucción mecánica, dependiendo del tipo de cubrebocas que estemos utilizando” y eso se debe a la poca costumbre en el uso cotidiano de este implemento de bioseguridad. 

Además, como explicó Maldita en un artículo, aunque el uso prolongado de tapabocas sí puede causar a veces una sensación de agobio, esto no es lo mismo que hipoxia.

De todos modos, hay que tener claro que, según la OMS, “el uso de mascarillas forma parte de un conjunto integral de medidas de prevención y control que pueden limitar la propagación de determinadas enfermedades respiratorias causadas por virus, en particular la COVID-19” y por eso lo sigue recomendando. 

Infecciones en la piel y cáncer

Como si las falsedades que ya mencionamos no fueran suficientes, el supuesto médico dijo: “cuando me pongo tapabocas empiezan infecciones en la piel” y también “sube el riesgo de leucemia y cáncer”.   

Una vez más confirmamos que todo eso es falso. En AFP Uruguay verificaron, con el apoyo de los ya mencionados Daniel Pahua y Claudio Méndez que, efectivamente, las mascarillas no producen cáncer (ni leucemia, que es uno de sus tipos). Pahua afirmó que sobre eso “no existe evidencia científica de ningún tipo” y Méndez indicó que “asociar el uso de una mascarilla a provocar cáncer es desconocer que hay mucha evidencia de productos químicos, incluso los basados en la industria alimentaria, que pueden provocarnos cáncer”.

En cuanto a las infecciones en la piel de las que habla el hombre en el video hay que decir que sí se pueden presentar afecciones cutáneas, pero no necesariamente infecciones. En esta nota de Agencia Europa Press que replicó El Espectador, José Carlos Pascual, especialista de la Unidad de Dermatología del Hospital Quirónsalud de Torrevieja, comentó que los tapabocas (además de los geles, jabones y guantes) pueden empeorar o desencadenar algunas enfermedades de la piel como acné, rosácea y dermatitis. 

Sin embargo, se pueden seguir consejos e indicaciones para mitigar el impacto cutáneo de los tapabocas en quienes tienen la piel más sensible. Pascual recomienda consultar con un médico para encontrar el tratamiento adecuado, que puede incluir desde cremas hidratantes hasta jabones y antibióticos tópicos.

La utilidad de la intubación

El “médico” también dice que “no hay necesidad de intubar”, afirmación que cabe, de nuevo, dentro de la bolsa de lo falso. La OMS afirma que el 14% de los pacientes con COVID-19 sufren cuadros graves que requieren oxigenoterapia y se complican por el Síndrome de Dificultad Respiratoria Aguda (SDRA). 

Animal Político citó en su chequeo al médico Ferran Morell, que le explicó a BBC que cuando se tiene SDRA “se crea una especie de membrana y el oxígeno no puede traspasar esa membrana, lo que naturalmente produce insuficiencia respiratoria”. Como es una condición que no tiene tratamiento, la única alternativa es usar en los pacientes la ventilación mecánica para la cual, por supuesto, se requiere intubación.

En este chequeo conversamos con Carlos Humberto Duque, médico general con especialización en cuidado respiratorio de la Clínica Santillana de Manizales, y nos explicó que la intubación, por ejemplo, “es un recurso que permite al personal de salud evitar la cianosis -coloración azul de la piel por la disminución de oxígeno- que se produce en el pacientes por esta causa”. 

Ir o no ir al hospital

“Cualquier persona que tenga síntomas de COVID, urgentísimo, no llevarlo al hospital”, añadió el sujeto del video. 

Sobre eso, la OMS recomienda que, en caso de tener síntomas leves, lo mejor es quedarse en casa, aislarse y vigilarse. Sin embargo, indica que es necesario buscar “inmediatamente atención médica si tiene dificultad para respirar o siente dolor o presión en el pecho. Si es posible, llame a su dispensador de atención de la salud con antelación para que pueda dirigirlo hacia el centro de salud adecuado”. 

En Colombia, como comentamos en este chequeo, hay un protocolo del Ministerio de Salud que orienta a las personas para que sepan si deben acudir al médico o no. De acuerdo con ese documento, se debe priorizar el aislamiento en casa, pero también hay que buscar atención inmediata en caso de tener alguno de estos síntomas que significan alerta roja: 

- Disnea severa en reposo

- Dificultad para respirar

- Dolor o presión en el pecho

- Piel fría, húmeda o pálida y moteada

- Confusión

- Dificultad para despertarse

- Labios o cara cianótica (de color azulado o grisáceo)

- Somnolencia

- Oliguria (baja producción de orina)

- Hemoptisis (expectoración de sangre)

- Temperatura superior a 38º en pacientes con neumonía

“Hay que desinflamar”

Además de todo, el supuesto médico aconseja disolver aspirina e ibuprofeno en té y luego consumirlo “para desinflamar”. Acto seguido sugiere disolver una pastilla de ivermectina en agua y beberla. 

No es la primera vez que circulan recetas caseras que involucran a la aspirina y a otros ingredientes y medicamentos como curas milagrosas contra el nuevo coronavirus. En este artículo, nuestros colegas de Bolivia Verifica indican que, de acuerdo con la OMS, “no hay pruebas de que los medicamentos actuales pueden prevenir o curar la enfermedad. Antibióticos, antiinflamatorios [como la aspirina y el Ibuprofeno] y anticoagulantes pueden llegar a reducir o paliar parte de los síntomas, pero nunca curar la propia enfermedad”. 

No olvidemos que la OMS tampoco recomienda automedicarse con ningún fármaco, ya que puede ser peligroso. Christiam Alexis González, químico farmacéutico y máster en Atención Farmacéutica de la Universidad de Barcelona, nos explicó hace un tiempo que la aspirina, por ejemplo, “es contraindicada en quienes tengan problemas de coagulación o tengan antecedentes de anemia o leucemia”.  Y ni hablar de la ivermectina que, como dijimos en un comienzo, no ha sido probada en pacientes con COVID-19, por lo que tampoco se recomienda su uso. 

Virus de laboratorio

Finalmente, el hombre del video concluye sus extensas desinformaciones sugiriendo que el nuevo coronavirus fue creado en laboratorios y que, tras de todo, entra a través de los alimentos y del agua. 

En repetidas ocasiones, como aquí y aquí, ya hemos dicho que es falso que el COVID-19 tenga su origen en laboratorios. Esto solo hace parte de una serie de teorías conspirativas que resumimos en este episodio de Verifiquen Vagos.

Ahora, en cuanto a la propagación del virus, la OMS ha sido muy clara al informar que una persona se puede contagiar de COVID-19 a través de “gotículas respiratorias expelidas por alguien que tose o que tiene otros síntomas como fiebre o cansancio”. Y como indica el Ministerio de Salud, esa autoridad sanitaria “sigue revisando las investigaciones en curso sobre las formas de difusión, teniendo en cuenta además que actualmente no hay ningún caso confirmado de contagio a través de los alimentos o de sus empaques”. 

Con toda esta información entre manos podemos afirmar entonces que el supuesto médico que protagoniza el video que acabamos de verificar se gastó 13 minutos difundiendo información falsa que no tiene soporte científico y que puede ser perjudicial para la salud de las personas.